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Un Día
Cualquiera
Por Henry Mendiburu D.
Amaneció
un nuevo día, ya son tres noches seguidas sin poder
dormir, estoy sentado como siempre al borde de la
ventana tomando desayuno, a la espera de una brisa que
me haga olvidar el porque nací. Desde esta altura se
puede observar claramente la calle, la gente y los
carros que pasan día a día, pero algo allá afuera me
parece distinto a lo habitual, mi corazón me indica
que algo bueno va a pasar este día, tal vez hoy tenga
el valor de dejarme caer, y si el viento lo permite
hasta podría aplastar a un despistado transeúnte.
Pero no lo creo, hoy estoy muy ocupado, tengo muchos
asuntos pendientes como para darme el lujo de morir de
un momento a otro, de repente el próximo mes me tome
unas vacaciones y aprovecho.
Todos apurados, nadie se detiene un momento a
planificar su muerte, es divertido ver el tiempo pasar
y soñar con ese ansiado momento, como será, será
doloroso, espero que no, soy muy cobarde como para
soportar una muerte lenta y
dolorosa. Me contaron que hace tres años una señora
salto del piso de arriba, se rompió la cadera y casi
todas las costillas, además de las contusiones en todo
el cuerpo, aun así sobrevivió varios días enchufada a
una serie de aparatos.
Ayer fue un largo día, concrete tres trabajitos, tres
desconocidos que cayeron muertos, mejor dicho los
ayude a dejar de vivir.
El primero en caer fue el traidor de Pancho, según el
Jefe, este quería renunciar a su trabajo de matón
antes de que su nueva esposa se enterara, ese sujeto
sabía muy bien que solo muerto uno se puede retirar de
este negocio, fue una pena tener que matarlo, era un
buen amigo.
Fui a buscarlo al club, apenas me vio echo a correr
(ya sabía lo que le pasaría), pero de nada le sirvió,
yo estaba parado en la única salida existente; así que
rápidamente un cuchillo perforó su garganta, no me
imaginé que seguiría caminando con el cuchillo
atravesado por el cuello, derramó mucha sangre y
ensució todo el lugar, el dueño del club me reclamó
por eso, así que tuve que pagar la limpieza además de
los vasos que rompió al caer. El cadáver me lo llevé
como de costumbre, en cuanto a los testigos, ya
conocían de memoria lo que les sucedería si decían
algo.
Mi segunda víctima fue un asunto personal, hace unas
semanas una joven intentó sin éxito asaltarme, en
aquella oportunidad le mutilé tres dedos de una mano,
pensé que eso le serviría de escarmiento, pero parece
que no fue así, nuevamente la vi cometiendo tal vil
acto. Me acerqué a ella y no me reconoció (lo que me
dio gusto), me apuntó con un arma y me ordenó caminar
hacia un callejón solitario, le entregué mi reloj, mi
cuchillo, y todo el dinero que traía, luego me dejó
ir.
Estuve esperando al asecho más de una hora, con mi
chuchillo de repuesto en la mano. Apenas interceptó
otra víctima y luego de conducirla al mismo callejón,
me acerqué despacio por detrás de ella, ella notó mi
presencia y pego un tiro
que rozó mis costillas, rápidamente reaccioné
sujetando el arma con una mano y con la otra aproveché
para acuchillarle los ojos, eso la hizo gritar de
dolor y enfadarse mucho, acto seguido procedí a
amputar sus siete dedos restantes además de los dos
piés, y como no dejaba de gritar tuve que cercenarle
la lengua.
Por la noche me enteré que había fallecido en el
hospital a causa de la sangre que perdió, upss!! no
era mi intención matarla solo darle una lección y
dejarle un recuerdito.
Mi tercer muertito si que me conmovió el corazón, ya
estaba anocheciendo y yo lo esperaba hace ya buen
rato, no me dijeron su nombre, solo me dieron su foto
y su dirección. Mi víctima llegó con una maleta
grande, parecía que llegaba de
viaje, por eso me hizo esperarlo más de la cuenta,
pero al menos aproveché el tiempo planificando como
iba a torturarlo (tenía que aprovechar de torturarlo
un rato ya que no habían más personas en la casa).
Yo estaba sentado en un mueble de la sala, mi víctima
entro a la casa y cerro la puerta, no pude contener la
risa luego de ver la expresión de miedo en su rostro;
ya había corrido unos cuantos metros antes de que mi
cadena de púas lo alcanzara por la pierna, una vez
atrapado y amordazado proseguí a informarle el motivo
por el cual debía morir, así como quines deseaban su
muerte, me disculpe con él por la consiguiente tortura
que le iba a suministrar.
Le solté un poco la mordaza de la boca para dejarlo
gritar, me ofreció mucho dinero a cambio de dejarlo
libre, inclusive me quería contratar para hacer otros
trabajitos, pero le explique que yo era una persona de
principios y cuando doy mi palabra la cumplo, por
tanto estaba agradecido pero no podía aceptar su
generosa oferta. Luego empezó a suplicar y contarme
relatos acerca de su vida y de cómo disfrutaba pasar
el rato con sus pequeños hijos, lógicamente ya
empezaba a aburrirme así que empecé a golpearlo
fuertemente.
Como último recurso empezó a contarme la historia de
cuando quemó vivos a sus padres, fue una bella
historia, tanto que logró arrancarme unas cuantas
lágrimas, por lo que prometí darle una muerte rápida;
lo ubiqué al pie de la escalera y desde el segundo
pico deje caer un pesado armario, este se desplomó
justo sobre su cabeza reventando la mitad de esta. Ya
sin lágrimas en los ojos sino mas bien con una gran
sonrisa, abandoné el lugar y me dirigí hacia mi hogar.
Estaba conduciendo el auto de regreso a casa cuando
divisé un perro, este estaba bastante flaco y parecía
enfermo, todavía tenía el corazón conmovido, así que
me compadecí de él y lo arrollé brutalmente, mejor una
muerte rápida en vez de continuar con su inútil
existir.
Como dije, ayer fue un largo día, pero también fue muy
divertido, tengo que repetirlo más seguido ...
Trtrtrtrtrtrtrtr....!!!!! Aaaahhhhhh....!!!!!
- Se oye un estruendo, la tierra empieza a sacudirse,
un temblor de mediana importancia acontece en la
ciudad... -
- ...una semana después, en la sala de cuidados
intensivos de un hospital local -
Pucha....!!
...cuando regrese a mi casa, lo primero que haré será
mudarme 5 pisos más arriba... !!
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