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HISTORIAS,  NARRATIVA...

 

Ensueño o Realidad


“Suspiro profundo... mientras me pregunto lo que me he cuestionado muchas veces... ¿estoy ensueño o realidad?”

En una oscura y tormentosa noche de invierno mientras la luna se imponía inmensa entre las nubes negras y dejaba desvanecer su lúgubre brillo sobre pequeñas gotas de lluvia que rasgaban el aire de una manera brusca e irreversible. 
Me encontraba sentado en una pequeña silla que se mecía mientras me arrullaba con el hermoso sonido que producían las gotas de lluvia golpeando el tejado e irrumpiendo el silencio de mi habitación. 
Mientras me mecía suavemente y me dejaba envolver en las obscuras sombras de mi cuarto, cerré súbitamente mis ojos. En aquel momento una leve pero a la vez dolorosa presión inundo mi pecho comprimiéndolo de forma suave y misteriosa.
Por un instante sentí ganas de llorar, pero contuve mi torrente de lagrimas para concentrarme en aquella sensación.
Mi corazón latía bruscamente, tanto que podía sentir mi sangre corriendo de manera demente por mis venas, y un nudo en mi garganta amarraba mi cuello mágicamente.
Cada respiración inalada se sentía como un denso torrente de aire que rasgaba mis pulmones y levemente se adormecía mi cuerpo; mis párpados mojados se encontraban gracias a las primeras gotas de lagrimas que brotaban de mis negros ojos.
Entre el hermoso sonido de la lluvia golpeando mi tejado, pude distinguir un leve susurro que cautivo mis oídos y estremeció mi cuerpo. –estas en mi...-
Mi respiración se acelero... y mi obscuro corazón galopaba velozmente en mi pecho. Después de un momento, cuando aseguraba que todo había sido obra de mi fantasía... de nuevo el susurro... –estas en mi...-
Lo que hubiese sido quería volverme loco... no quería escucharlo mas... quería que se detuviera, pero ahí estaba y no se detenía... y por mas esfuerzos que hice por dejar de escuchar, no se detuvo en ningún momento . Se asemejaba a la voz de una mujer con cierto toque de ternura en medio de la oscuridad de mi cuarto.
En el fondo podía escuchar el débil sonido del chillar de la madera antigua y desgastada de la silla mecedora en que reposaba tranquilamente mi cuerpo antes de que tal terror paranoico inundara mi cabeza; y poco a poco se detenía el balanceo.
El sudor empapaba mi rostro y mi corazón no se detenía... pero aun así quería que continuara aquella sensación que poco a poco hipnotizaba mi mente, no por masoquismo, sino por mero placer.
Así me mantuve durante varios minutos, hasta que empecé a sentir que mi cuerpo daba vueltas sobre si mismo. Era extraño ya que estaba seguro de que me hallaba en una posición fija, pero aun así mi seguridad se debilitaba a medida que mi cuerpo daba vueltas y vueltas sobre si mismo...

Cuado el mareo se empezaba a volver insoportable y mis párpados temblaban mientras mi respiración agitada aceleraba los latidos de mi corazón, mis ojos se abrieron bruscamente.
OH... hermosas cosas las que vi en aquel momento, cosas tan increíbles y extrañas que aun no logro creer del todo.
Al abrir mis ojos, lo primero que pude observar fueron unas nubes negras y espesas que abrazaban el cielo y no permitían el paso de luz alguna. Al detallar mi posición me halle tendido en un suelo arenoso y árido, recostado, mirando hacia el oscuro cielo pervertido por nubes negras. 
Lentamente y cauteloso me levante y en gesto pensativo mire a mi alrededor para descubrir en que obscuro lugar hallabame tendido. 
Levantados sobre el inerte suelo se encontraban imponentes y antiguos estandartes de dioses sumerios, egipcios y mesopotámicos; entre los cuales hallabanse mirando al frente como soldados de guerras antiguas , inmensas estatuas del dios MARDUK, de INNANA, de ANSHUR, de ENLIL, de OSIRIS, RA...OH! Antiguos paganos de sabiduría que contemplaban mis ojos. Pero como podía ser... si hace unos pocos segundos me encontraba cabizbajo y pensativo en la oscuridad de mi habitación, recordando aquellos sentimientos que pervirtieron mi alma y la sumergieron en los hermosos abismos de la melancolía.
-bueno... ha de ser un sueño-. Musite en silencio, esperanzado y dispuesto a disfrutar tan hermosa visión fantástica que contemplaban mis vistas.
Comencé ha caminar en medio de las imponentes estatuas las cuales daban la impresión que fueran ha caer sobre mi en cualquier momento; estatuas de dioses y culturas que alguna vez cautivaron mis pensamientos sumiéndolos en hipótesis fantásticas de antigua y obscura sabiduría. 
Mientras caminaba, pequeñas gotas provenientes del negro cielo cubrían mi rostro acariciándolo suavemente. Gotas rojas... OH! Lluvia de sangre que acariciaba mi rostro en gotas de vida roja...
-Hermoso sueño. Pensé... o terrorífico podría llegar a ser si no despertaba pronto, pues conocía mi mente muy bien y sabia con que cosas podría llegar a encontrarme en los abismos de mis sueños y fantasías. 
Seguí caminando un poco temeroso entre la sangrienta lluvia y al desviar mi mirada al horizonte me encontré con inmensas pirámides egipcias, que se levantaban imponentes del árido suelo.
Corrí emocionado... estaba extasiado con aquel sueño; quería tocarlas, subir y subir hasta llegar a la cima de cada una.
Corrí hasta llegar a la primera, la mas grande entre todas. Escale como un tigre persiguiendo a su indefensa presa, hasta que alcance la cima. Agotado y rendido respire tan hondo que casi haciendo estallar mis pulmones deliraba de emoción. Levante mis manos al cielo y apuntando mi mirada hacia las nubes grite mi nombre tan fuerte que un estruendoso eco recorrió el lugar, mientras bañaba mi rostro en sangre la cual caía ahora bruscamente sobre mi.
Cuando logre bajar nuevamente, lo primero que pensé fue: -si estoy en este hermoso lugar de dioses y faraones, de bellas fantasías y obscuros sueños. También debe estar ella-.
-OH... preciosa dama de oscuridad-... 
Aquella mujer que desde niño contemplaba en mis sueños. Sueños en los que la veía bañada en sangre totalmente y pronunciando mi nombre me invocaba a sus entrañas de oscuridad. Aquella mujer de la cual quizás me enamore algún día; pero que siempre al amanecer de un nuevo sueño, se esfumaba como esporas en el aire. Abandonándome por meses; hasta que de nuevo reaparecía en alguno de esos sueños que aun no consigo olvidar...

Fue solo pensar en ella un momento, para que al buscar con la mirada la hallase en medio del desierto nocturno en el cual me encontraba.
Si... ahí estaba, hermosa e imponente como lo había estado siempre; con ropajes negros y hermoso cabello soplado por el viento nocturno...
Su piel... OH... su piel tan blanca y pálida que parecía estar cobijada por la muerte. Era tan real, que hasta podía sentir un escalofrió espectral abrazando mi cuerpo; OH lugubridad de la noche... llévame contigo...

Camine hasta llegar allí. No lo podía creer, si esto era un sueño, ya no quería despertar nunca.
Ella... mirándome fijamente, como tratando de devorar mi alma; dio un paso al frente, y de sus labios delgados y sensuales salieron débilmente hermosas palabras que no olvidare jamás. –estas en mi... susurro.
OH!!!... mezcla de terror, agonía y ansiedad por tenerla entre mis brazos y no dejarla ir nunca mas.
Cuando estuve parado frente a aquella hermosa figura, que de entre las sombras ataba mi espíritu a la melancolía e incitaba mis deseos obscuros; a tan solo unos centímetros entre su rostro y el mío... mirándonos fijamente... en silencio. Tomo mi mano de manera inesperada; estaba tan fría... tan suave... y hermosa, como siempre lo había estado...
En mis sueños.
Caminamos por varios minutos en tiempo mortal. Recorriendo aquel valle y empapándonos de sangre... en silencio.
Quizás en aquel momento no fueron necesarias palabras para expresarle las cosas que estaba sintiendo; solo bastaba con mirarla a los ojos para que ella en su inmensa sabiduría entendiera las cosas que rebosaban en mi mente al estar a su lado.
En algún instante, de manera quizás inoportuna y mientras la miraba profundamente a los ojos; se escaparon de mis labios palabras e inquietudes que nadaban sobre mi conciencia en aquel mágico instante. 
-Donde estamos, dime la verdad.- Le pregunte, decidido a saber en que recóndito lugar de mi mente me encontraba; pues en verdad estaba convencido de que todo era un sueño y que debía disfrutarlo al máximo ya que es bastante difícil tener un sueño tan lucido como el que yo estaba experimentando en aquel momento.
Ella se detuvo de forma abrupta y repentina. Mirándome con ojos traviesos, se acerco a mi oído y rozando de manera suave mi mejilla; lo cual me produjo un leve placer, me susurro de nuevo aquellas palabras cargadas de obscuridad e interrogantes. –Estas en mi-...
OH... recónditas sensaciones que sentí en aquel momento, al percibir su aliento arcano casi indescifrable susurrando a mi oído... sensaciones que brotaban a flor de piel en mi cuerpo, e incitaban a entender la magnificencia de tan dulces palabras.

Seguimos caminando hasta llegar a una pequeña fortificación de piedra bañada en sangre gracias al gran torrente de lluvia que caía sobre nosotros. Tenia una pequeña cúpula en su techo y sin ventanas ni fisura alguna, hallabase imponente tan hermosa estructura construida en piedra sobre el árido suelo. 
Nos acercamos lo suficiente, para que ella con delicadeza, abriera la amplia puerta de madera que cerraba el recinto. Empujando fuertemente se abrió, dejando entrar como ladrón en la noche; pequeñas gotas de sangre, que traviesas; usurparon la entrada y empaparon el suelo inmediatamente.
Me invito a pasar y de forma casi inmediata cerro la puerta.
Al explorar con la mirada una sensación de tranquilidad se apodero de mi y la calma y el silencio envolvieron el entorno.

Me encontré con una habitación inundada de libros y varios candelabros que iluminaban lúgubremente el recinto; un lecho un tanto delgado se apoderaba de una esquina de la habitación y una mesa de madera con una silla irrumpían el centro del espacio impidiendo el paso libre por el cuarto.
Lo primero que hice, quizás guiado por mis instintos, fue recorrer los estantes de libros que se encontraban en otro extremo del lugar. 
al detallarlos con mas precisión, me encontré con que sus títulos me eran in entendibles; los cuales consistían en símbolos e idiomas desconocidos para mi humana razón y conocimiento.
Unos segundos después de revisar algunos tomos de manera rápida, tratando de hallar alguno que pudiera medianamente comprender, la sentí acercarse a mi lado, y con mirada tierna me dijo. –algún día serán tuyos y podrás leerlos, pues los entenderás como ahora entiendes la lengua mortal que hablas-. Volvió a sonreírme y pude detallar de forma impactante, que sus colmillos relucían imponentes y hermosos sobre su labio inferior. 
OH... hermosa dama nocturna que me cautivas con tu belleza y sabiduría.
Acariciando tiernamente mi rostro; me dijo:
-conozco tus pensamientos, tus sentimientos y tus deseos y por ello has sido elegido entre las sombras ya que no perteneces al mundo mortal en el cual sufres diariamente. Has sido elegido de entre seres estúpidos, para conformar el ejercito de las tinieblas, tu lo sabes mas que cualquiera. Se que es lo que quieres, se que es lo que has estado buscando; pues tus instintos obscuros te han guiado durante todo este tiempo, instintos que te han traído a mi lado... al lado de la inmortalidad... 
En aquel instante salieron lagrimas de mis ojos y la tome entre mis brazos, aferrándola a mi cuerpo y sintiendo aquel aroma nocturno que envolvía el entorno y perfumaba su cabello.
De manera inesperada sentí un dolor punzante en mi cuello, note como enormes agujas se insertaban en mi arteria y podía darme cuenta como mi sangre salía despedida de mi cuerpo, como queriendo liberarse de mi.
Un delicioso mareo casi orgásmico y repentino abrazo mi cuerpo y el dolor aumentaba como aumentaba el placer...
Caí tendido en el suelo escurriéndome entre sus brazos y poco a poco mi vista se nublaba. Débilmente pude distinguir su figura; su precioso rostro mirándome con una especie de amor y lujuria que se mezclaban, haciéndome sentir arropado por las sombras. Me di cuenta de que con uno de sus colmillos desgarraba su labio inferior y poco a poco acerco su rostro hasta unir sus labios con los míos de forma erótica y excitante. Pude sentir por vez primera; la delicia, el placer y la densidad casi embriagante de la sangre. 
Como un demonio empecé a succionar de forma compulsiva. Tomándola entre mis brazos, y explorando su cuerpo con mis manos podía sentir la suavidad de sus velados ropajes negros, los cuales contenían en su interior un cuerpo blanco e inmaculado... ---OH preciosa dama nocturna, me encadenaste a la obscuridad por siempre-...
En cada porción que tragaba, sentía como un ardor delicioso quemaba mis entrañas y las comprimía arrancándome la vida a la fuerza.

Creo que perdí el conocimiento en algún instante, pues cuado reaccione, me encontré tendido en el lecho, el cual ocupaba mi cuerpo a la perfección.
Al abrir los ojos, ahí estaba ella... sentada... contemplándome como cuando una madre observa a su hijo mientras duerme arrullado con tiernas y estúpidas canciones de cuna. Casi susurrando me dijo: - parece que has despertado pequeño... álzate en victoria pues has despertado en la no muerte-. Suavemente y de forma tierna soltó una pequeña risa la cual no olvidare jamás.
Me senté y no deje de mirarle los ojos en ningún momento pues su mirada me decía mas que lo que me decían sus escasas palabras. Sus ojos negros y espesos me internaban en un lago de fantasías y sueños en los que la negrura, que tan densa como el alquitrán acariciaba mi piel y se internaba en todos mis poros, me sumergía cada ves mas en ella haciéndome sentir en los limites de la muerte y la existencia.
Se deslizo de forma un tanto erótica y se agacho para recoger algo que se hallaba bajo el lecho donde hallabame tendido.
Saco un pequeño cofre negro con adornos y tribales hermosos de arte gótico perdido en el tiempo y lo coloco en sus rodillas. Con una pequeña llave abrió la tapa, mientras yo impaciente deseaba ver lo que escondía tan hermosa pieza de arte obscuro en su interior. 
Muy despacio, y desatando cada vez mas mi intriga; saco una cadena delgada a la cual colgaba una especie de medallón. Al detallar de que se trataba pude identificar gracias a mis escasos conocimientos de la cultura egipcia que era un ANK; el hermoso símbolo de la eternidad egipcia. Forjado de manera perfecta en un material desconocido para mi y conservando la forma original con la que esta graficado en pictogramas egipcios de antigua sabiduría, reposaba hermosamente en sus manos.
De manera sutil, y delicada lo colgó alrededor de mi cuello y sin dejar de mirarme a los ojos tomo mis manos diciéndome: -has de portarlo hasta el final de tus días, pues representa tu alianza a la eternidad, sumida en la hermosa obscuridad-. 
Levemente levanto su cuerpo, se poso de pie frente a mi y sin remordimiento alguno me dijo: -adiós... debo descansar... pero no te preocupes, nos veremos pronto, ya lo veraz-. De forma impactante pude notar como su cuerpo se desvanecía en el denso aire. –NO!!!!... no te vayas, tengo muchas cosas que preguntarte; quien eres... , donde me encuentro realmente... , que diablos es todo esto...???...-
-ya lo sabrás chiquillo... ya lo sabrás...
-entonces solo quítame una duda que carcome mi alma, y la sume en tristeza desde la primera ves que te vi... ¡¡¡CUAL ES TU NOMBRE...!!!? 
y con voz débil y apagada me susurro mientras se desvanecía totalmente:
-mi nombre es... Elizabeth.

Abrumador torrente de sensaciones extrañas, las que me embistieron en el momento en que pronuncio tan delatador nombre.

-OH Elizabeth madre obscura estoy en ti y lo estaré por siempre... en la noche.
Un mareo extraño perturbo aquel hermoso momento y poco a poco aumentaba, hasta que tuve que recostarme nuevamente en el lecho en el que me hallaba sentado, o de lo contrario caería al suelo inevitablemente.
Mi vista se nublaba de nuevo mientras el mareo incrementaba de forma rápida e irreversible. Escuchaba los latidos de mi corazón tan fuerte que resonaban en las entrañas de mi pecho.
El mareo se torno insoportable y de un momento a otro... abrí los ojos sin darme cuenta.
-NOOO!!!!- estaba en mi habitación de nuevo, sentado en la silla que se mecía levemente, empapado en sudor y con lagrimas en los ojos.
Respire profundo y mire la hora en mi reloj; eran las 5:13 am.
Lo primero que hice fue mirarme las manos... estaban tan frías, pero a la vez húmedas gracias al sudor. Todo era verdaderamente extraño.
Recordé ilusionado aquellas hermosas visiones que me hicieron transitar por un momento en la melancolía. Y de manera inmediata salí de mi habitación, corrí hasta el baño de mi enorme vivienda y de forma algo dudosa decidí mirarme al espejo. 
Vi un rostro lívido, casi demacrado pero aun así imponente en el reflejo. Sentía que no veía mi rostro en años. 
Extraña fue la impresión que perturbo mis ojos en el momento en que me di cuenta de algo que colgaba en mi cuello.
Baje la mirada a mi pecho y ahí estaba...-el ANK de mi sueño.... NO...!!!-
-que es esto-... pensé, y dude por un segundo si aun me encontraba soñando... pero no.
Lo tome entre mis manos y mágicamente me invadió una energía embriagante, que navegaba por mi cuerpo libremente.
Tuve un extraño presentimiento y corrí hacia mi habitación lo mas rápido que me permitía el estado en el que me encontraba, pues aun estaba aturdido por las cosas que había sentido momentos atrás.
Sobre mi cama se hallaba un sobre totalmente blanco. Sin dudarlo, me senté, tome el sobre en mis manos y lo abrí impaciente; como cuando un niño abre su primer regalo de una navidad lejana a los recuerdos...
De el saque una carta compuesta por varias hojas, la cual narraba rápidamente la historia de la raza de la cual ahora yo pertenezco. sus hojas me explicaban el inicio y el destino, las principales generaciones que hubieron después del mismísimo Caín y el propósito de nuestra existencia.
En la carta se me explicaba de forma clara y precisa los peligros que correría de ahora en adelante. Lo cual ahora tomo como... gajes del oficio.

En fin... muchas cosas se me dieron a conocer por medio de esos escritos, cosas que quizás algún día les trasmita a algunos de ustedes, pues aunque no lo crean, en este momento estoy ahí, a su lado, mirándolos, estudiándolos. Y se quienes pertenecen a mi y quienes no, pues algunos de ustedes han sido mi abastecimiento de sangre durante mucho tiempo y son perfectos candidatos para transmitir mis conocimientos y aumentar nuestra raza.
En fin...todo ha su debido tiempo...
La carta estaba firmada por Elizabeth; a la cual ya desde hace mucho no veo y a la que debo mi existencia.
–OH hermosa diosa de oscuridad... anhelo encontrarme con tigo de nuevo-... 
Muchos años han pasado desde que leí por primera vez la carta... y es ahora cuando me doy cuenta de cuanto ha cambiado mi “vida” después de tan sublime momento cargado de belleza y obscuridad en que ella, besándome... me brindo el néctar de la eternidad.
He leído una y otra vez los estantes de libros que cubren esta habitación pues ahora hablo a la perfección el idioma en que se hallan escritos; idioma que me ha servido muchas veces, para tener comercio con otros seres que como yo, se hallan atados a las sombras.
Ahora... aquí en mi soledad, escribo estas palabras para todo el que las desee comprender en verdad. Aquí... a la tenue luz de una vela que esta por extinguirse en cualquier momento... y bebiendo tranquilamente sangre de la copa que tengo ahora en mis manos, escribo estas palabras; aquí sobre una vieja mesa de madera que desgastada ocupa el centro del espacio e impide el paso libre por la habitación, aquí escribo, mientras salen lagrimas de mis ojos, por la enorme tristeza que amarga inunda mi corazón gracias a la perdida de mi amada Valeria. La única mujer que en verdad ha robado mi corazón... discípula y amante al mismo tiempo. preciosa dama de la noche... pero esa es una historia que contare quizás en otra ocasión. 

Por ahora solo quiero que sepan de mi existencia, pues ya estoy cansado de estar oculto entre las sombras todo el tiempo, y por medio de estas palabras conozcan como fui creado, y quizás en algún momento les cuente las emocionantes aventuras que tuve que pasar después de haber sido convertido por Elizabeth aquella noche... pero eso será en otra ocasión.
Por ahora solo me despido deseando que la obscuridad este en ustedes.
Adiós... y que las sombras los acompañen.

“suspiro profundo... mientras me pregunto lo que me he cuestionado muchas veces... ¿estoy ensueño o realidad?”


Por: Ordok 
osculumblood@hotmail.com 

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