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¡AH RAZA de
Abel, tu carroña ha de abonar el suelo humeante!
Raza de Caín, tu tarea aún no fue cumplida bastante;
raza de Abel, tu aprobio mira: ¡el chuzo al hierro
ganó la guerra!
Raza de Caín, sube al cielo, ¡y arroja a Dios sobre la
tierra!
Charles Baudelaire
ABEL Y CAIN
Raza de Abel, duerme, come y debe;
Dios te sonríe complaciente.
Raza de Caín, en el fango
cae y muere miseramente.
Raza de Abel, ¡tu sacrificio
le gusta oler al Serafín!
Raza de Caín, tu suplicio
¿en algún alba tendrá fin?
Raza de Abel, mira tus siembras
y tus rebaños prosperar;
raza de Caín, oigo tu entraña
cual perro viejo de hambre aullar.
Raza de Abel, calienta el vientre
junto a tu lumbre patriarcal,
raza de Caín, en tu antro
¡tiembla el frío, pobre chacal!
¡Raza de Abel, ama y pulula!
Tu oro también engendra hijitos.
Raza de Caín, alma que arde,
¡Cuídate de esos apetitos!
Raza de Abel, creces y engordas
¡como chinches en la madera!
Raza de Caín, por las rutas
¡arrastras tu familia entera!
II
¡AH RAZA de Abel, tu carroña
ha de abonar el suelo humeante!
Raza de Caín, tu tarea
aún no fue cumplida bastante;
raza de Abel, tu aprobio mira:
¡el chuzo al hierro ganó la guerra!
Raza de Caín, sube al cielo,
¡y arroja a Dios sobre la tierra!
PLEGARIA
DE UN PAGANO
No disminuyas tu fuego,
Conforta mi corazón aterido,
Voluptuosidad, tormento del alma,
Exaudi supplicem, Diva!
¡Diosa en el aire esparcida,
en nuestro subterráneo, llama,
escucha un alma consumida
que el broncíneo canto te aclama!
Voluptuosidad, ¡Se mi reina para siempre!
Disfrázate de Sirena,
Hecha de carne y terciopelo,
o viérteme el hondo consuelo,
Del vino, místico y fantástico,
Voluptuosidad, espectro elástico.
LA
DESTRUCCIÓN
El demonio se agita a mi lado sin cesar;
Flota a mi alrededor cual aire impalpable;
Lo respiro, siento como quema mi pulmón
Y lo llena de un deseo eterno y culpable.
A veces tomo, conocedor de mi amor al arte,
La forma de la más seductora mujer,
Y bajo especiales pretextos hipócritas
Acostumbra mi oído a nefastos placeres.
Así me ha conducido lejos de la mirada de Dios,
Jadeante y destrozado de fatiga, en medio
De las llanuras del hastío profundas y desiertas...
Y arroja a mis ojos, llenos de confusión,
Sucias vestiduras, heridas abiertas,
¡Al aparato sangriento de la Destrucción!
LO
IRREMEDIABLE
Una idea, una forma, un ser,
Partió del azul y cayo
En un Estigio fangoso y plúmbeo,
Del que al mirar del cielo ha huido.
Un Angel, imprudente viajero,
Que tentó el amor de lo deforme,
Como en el fondo de una horrible pesadilla
Se agita un nadador.
Y luchando, ¡fúnebre angustia!,
Contra un gran remolino,
Que va cantando como un loco
Y piruetea en las tinieblas;
Un desaparecido embrujado
En sus fútiles tanteos,
Para huir de un lugar lleno de reptiles,
Buscando la luz y la llave,
Un condenado descendiendo a oscuras,
Al interior de una gruta con su olor
Lleva la húmeda profundidad,
De una escalera sin barandilla,
Donde monstruos viscosos velan,
Cuyos grandes ojos fosfóricos,
Hacen la noche más negra,
Y solo son vistos por ellos;
Un navío preso en el polo,
Como en una trampa de cristal,
Buscando por que fatal camino
cayo en esta redada:
Signos claros, cuadro perfecto
de una fortuna irremediable,
que hace pensar que el Diablo
¡Da por bueno cuanto hace!
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