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Los finales de los últimos Hippies…
“Hippie es una etiqueta del sistema para un proceso profundo, invisible, subterráneo, evolucionista. Por cada hippie visible, descalzo, floreado, lleno de abalorios, hay miles de miembros invisibles subterráneos. Personas cuyas vidas sintonizan su visión interna, quienes descienden de la tele comedia del American Way of Life.”
Timothy Leary (The Politics of Ecstasy) 1967.
En donde yo vivó (ya por más de 25 años) van quedando poco Hippies de los 60tas, ósea los “verdaderos”, los que tenían veinte años cuando comenzó la llamada “revolución de las flores”, de esos que en verdad salieron de todas partes del mundo a buscar precisamente un “nuevo mundo”, con la paz como el “arma” bajo sus sudados y sin desodorante en lo sobacos, actualmente, a la mayoría se los ha llevado a la tumba fría su pésimo “estilo de vida”, por que a mi nadie me puede venir a decir que beber como bebían los difuntos o como bebían aún los dos o tres que quedan “vivos”, es vivir “bien”, tipos que hacían concursos para ver quien era capaz de beberse más “garrafas” ósea cinco litros de vino, es imposible que a lo largo del pasar de los años tengan una buena calidad de vida por decir lo menos…, siempre y cuando no tenga pacto con el de allá abajo.
Como les decía, todos los hippies de por estos barrios (y doy fe de los que al menos yo llegara a conocer ), fueron todos unos ebrios de marca mayor, y no es que yo sea un abstemio, nada más alejado de la verdad, de hecho, a la mayoría de los que conocí de cerca, los conocí bebiendo y fumando más que cigarrillos, si me entiende lo que le digo…, pero ellos están actualmente admirando las flores del prado por el lado de las raíces, así que aunque yo beba como cosaco en algunas ocasiones, no me ha llevado aún y dicho sea de paso, ni lo veo posible, al panteón, a ellos si se los llevo, por ello creo que puedo decir y reiterar que eran unos borrachos de campeonato. Pero eso no quiere decir que en el momento (al menos) en que los conocí fueran malas personas, estamos hablando de tipos que te decían “hermanito.., paz y amor” , se trataba de resolver los problemas, no de andarlos creando, como pareciera que se esfuerzan en hacer los más jóvenes ahora, y para ello solo es cosa de ver como la agresividad y la falta del más mínimo respeto por último a las canas ya se va perdiendo entre esta masa reggetonera…, en fin, eso al menos gritan por sus alta-voces los infelices de los evangélicos todos los domingos, encima por la tarde, ni siesta dejan dormir para los que pueden los muy conchudos, pero bueno, en esos años se entendía que el asunto era y pasaba necesariamente por una cuestión de actitud, si al menos te dabas la oportunidad de ver , analizar y discutir algo las cosas, en general, siempre se llegaba a un acuerdo consensuado, más de lo que la puta O.N.U logra actualmente, quizás el budismo que algunos llegaron a toquetear como concepto les ayudara en ello…,pero la verdad divago, la “lectura y el estudio” eran cosas para ellos en esos años “burguesas y más que nada obsoletas”, la “revolución” tanto cultural, como política y emocional, en ese orden, se daría diariamente te decían, cuando los conceptos actuales de sociedad fueran borrados por la o mejor “su” revolución, pero no perdamos el norte que hablamos de tipos que cuando ya se habían metido cierta cantidad de alcohol y drogas en sus cuerpos, te decían medio emocionados, “…hermanito, cuando yo me muera y creo que va a ser pronto, quiero que en mi funeral pongan música de la Janis Joplin, o mejor los Doors…,¿me lo prometís?” y uno también ya bastante ebrio, les aseguraba que no solo le íbamos a poner unos cassettes de ellos , sino que íbamos a traer ,”hasta la cola que le quedo a Bob Marley cuando se murió…” , eran bebedores en ese entonces simpáticos y sociables, te caían bien a la primera y aunque quizás sea solo una nostalgia tonta de esos años , en honor a la verdad, a los dos que quedan vivos, si es vida lo que viven día a día actualmente, (al otro que queda, el que sería el “último de los verdaderos hippies”,no lo veo mal después de todo, bueno siempre tiene que haber la excepción de la regla) les mantengo esa promesa cada vez que los veo…, aunque tengo más que claro que ni entienden lo que les digo, y que tristemente, no creo que aparte de mi, llegue más gente que pueda reclamarme por la música que ponga en ambos sepelios, ambos fueron ya consumidos por el alcoholismos como le vengo diciendo, eso, sin contar con lo que les paso y que ya les contaré, ya hace rato que se quedaron solos, resultado de su como le digo estilo de vida, como también por la parte “negra y obscura” de la vida, será por otra parte que en este país hay más botillerías que farmacias en muchos barrios, y de que la “magia y los espíritus” aún deciden o determinan ciertos cursos de vida con los eventos que aún pueden ocasionar.
Siempre recuerdo con cariño la noche en que en casa de uno de los grandes amigos de siempre, pudimos los presentes circunstanciales de esa noche tener “el privilegio” de poder entablar amistad con el “Flaco Carlos” y su amigo inseparable “El Stanich”, jajajajaja, recuerdo también, como olvidarlo, que cuando uno o alguien de ese entonces, miraba con cara rara, sorprendido por el apellido que le mentaban, por estar acostumbrado uno a los puros Sotos y Pérez, nunca faltaba el acomedido que te decía o les decía que el tipo este “era alemán” y como por esos años el “Stanich” era aún tipo que era medio rubio y más blanco que la mayoría, además de alto, uno de huevón que era en esos años creía que era verdad…, quizás la mayor cercanía que tenía con Alemania, no digamos con lo ario, sería la cerveza de marca alemana, pero en fin, ahora ya ni siquiera puede dar un par de pasos y la altura se le fue al encorvarse como caña que dobla el viento, además, en esos años te decían que esos dos te podían mover los mejores “verdes” del sector …, y hasta si te los topabas en alguna fiesta te podían “presentar” a algunas “hipponas” de buen culo…, en esta parte debo aclarar que si era cierto, las mujeres, por lo que he aprendido en la vida, si les perece atractivo un tipo, lo largan, ósea se acuestan con el tipo sin mayores trámites la gran mayoría de las veces, muchas no dudan metérselo entre la piernas al tiempo de “pinchar” con el tipo en cuestión, es decir al conocerlo, ahora si les gusta más aún de lo normal por ser buen mozo, algunas aguantaran hasta los golpes y los abusos…, solo por estar, o mejor, que el este dentro de ellas…, así que si habían siempre mujeres donde aparecía el parcito, pero con el tiempo y los años, las “minas” con que aparecían cada vez fueron pareciéndose más a las prostitutas que ya muchos de nosotros habíamos frecuentado por ahí, recuerdo a algunas de esas mujeres, alcoholizadas hasta mucho más de lo que podía soportar un vikingo con sed, eran si los tiempo de gloría de la cocaína y de varias pastillas, principalmente entre estas, eran las anfetaminas las más cotizadas, es curioso como algunas personas se aficionaron tanto en esos años a estas sustancias, sin otro norte más que poder beber más que nadie, bailar hasta donde se podía y no “quedar tira’o” por el alcohol, se usaba como digo solo para poder beber más…, repito aquí estamos hablando de alcohólicos.
Ahora si nos centramos unos momentos en el “estilo de vida” que ya anteriormente les he mencionado, y que lamentablemente en su parte más destructiva, fue el que siguió la mayoría, no “todos los hippies” siguieron ese camino , nunca son todos, siempre hay un margen que confirma la norma, y que simplemente se fueron quizás por el lado más “amable” del hippismo , ahora están de profesores de yoga o tai-chi, bien cuidados en sus cuerpos y años más jóvenes años más jóvenes mentes, tanto que algunos parecen 10 años más jóvenes o más, otros aún estarán todavía muchos años más doblando alambres para sus artesanías en varias de las playas y caletas del país, esos tienes hasta nietos sanitos, estos otros, solo uno tuvo un hijo que este aún vivo y con él a su lado.
Los hippies de por mis barrios, de los que hablo, bueno, probaron todo lo que les dijeran que “les movería los sesos” y que pudieron conseguirse, probaron todos los alcoholes posibles y todas las drogas adquiribles, se las inyectaron, aspiraron y principalmente fumaron todas las veces que pudieron pagarlas, robarlas o cambiarlas por algo, así, con el tiempo fueron luego de superar la vaya del acostumbramiento de una sustancia o hábito, al de la adicción en pocos años, hubieron muchos con problemas psicológicos los unos y hasta psiquiátricos severos otros, producto del consumo de drogas…, ahora, en lo personal creo que más allá de la marihuana uno no debiera consumir nada más, en eso si estoy muy de acuerdo con los verdaderos hippies ósea los antiguos, la droga debe y tiene que ser un placer, un goce añadido a voluntad, no un infierno, como lo es ahora cosas como esa mierda que llaman pasta base, creo también que si uno es joven y ya anda fumando marihuana, en alguna etapa de la vida se va a probar algo más fuerte, y con esto no pretendo avalar la falacia de que fumar marihuana “es la puerta de entrada a drogas más duras..” en mi caso y en el de varios amigos, lo asumimos como “…una experiencia más en la vida…”, concientes de que estas drogas “si” te hacían un adicto, eso es asumir los riesgos, yo probé los ácidos y fue una experiencia mágica, lo mismo el peyote y hasta el floripondio, igual los hongos…, lo más “químico” aparte de pastillas varias, fue la morfina y mi experimentación paro al salir de la universidad, a lo más tuve problemas con la cocaína, y hasta el día de hoy ya llevo años sin volver a probarla, simplemente porque me di cuenta de lo mal que me sentaba, actualmente solo fumo marihuana que yo mismo me planto y bebo alcohol, preferentemente fermentados, los cigarrillos son lo que más desearía dejar de consumir, pero asumo que a lo más puedo lograr la “reducción de daños” es decir, fumar menos y ojala si se diera dejarlo del todo.
El “Flaco Carlos” y el “Stanich” nunca dijeron ni menos pudieron decir alguna vez , “basta” y con los años fue evidente que ya no podían dejar de beber y drogarse por ellos mismos, ya en esos años de su adicción, varios del “lote de los vola’os” habían muerto en variadas situaciones, con el común denominador de ser siempre relacionadas con el alcohol y las drogas, varios también habían pasado una temporada en las diversas cárceles del país, por tráfico de sustancias principalmente …, y alguno que otro por robos o cosas así, más de alguno paso también por alguna institución psiquiátrica, no saliendo de ellas o no tan cuerdos como uno los recordaba si salían, pero aún los puedo ver, siempre con ánimos para seguir la juerga interminable de esos años donde y con quién fuera…, lo que si también recuerdo que ocurría con ellos es que les fuimos y fueron, perdiendo “el respeto”, de tanto verlos ebrios, pero ebrios , ebrios, es decir meados a veces, botados ya por algunas plazas, hablando solos y con el andar errante del ebrio consuetudinario ya impregnado en sus debiluchas piernas o drogados de tal forma por el sinnúmeros de cosas que se metían en sus cuerpos que tengo el recuerdo de muchas veces andar yo mismo y un grupo de amigos de fiesta y sentirnos “muy locos” como se dice y toparnos con ellos ,verlos y reírnos hasta las lágrima seguros que estábamos “algo locos, si”, pero nunca para preocuparse, porque al lado del “parcito” que formaban el “Flaco Carlos” y el “Stanich” estamos “sanos”, en esas condiciones se les insolentaba cualquier pendejo que anduviera con ganas de pelear, al principio, ganaban aún por ejemplo sin llegar a pelar solo por intimidación, producto aún por el porte y quizás algo de la leyenda del “alemán” que se agarraba a todas la mujeres que mantenía aún el “Stanich” y los tipos desistían al verlo con una botella en la mano y quebrarla para esgrimir los filosos vidrios como arma…, pero con el tiempo ya no podía ni quebrar la botella que tuviera a mano…, así fue común verlos a ambos con los ojos amoratados de un sopapo, los labios partidos con costras y más de un diente menos, ya no eran “ los guerreros” de antes, con el paso de los años las costras nunca más se fueron de sus cuerpos y rostros, ya no por peleas, nunca más pelearon que recuerde, a veces solo se alcanzaban a parar y se caían solos al suelo, anulando toda posible pelea, y entre risas los otros contendores les robaban el trago que tuvieran o los pocos pesos que juntaban vaya uno a saber como, ahora eran las costras que les dejaban las cada vez más frecuentes “caídas” que cada tanto sufrían, por la beberecua interminable tenían bastante deteriorada la función del “equilibrio” , si tenían ánimos, o si les convidabas cerveza, y les preguntabas por sus llagas, te contaban que habían tenido un buen “encontrón” con unos “gallos” a los que les “sacamos la cresta”, pero como estábamos “muy locos” igual “algo” les habían pegado, de ahí los machucones y las costras, pero todos los veíamos a diario en que calamitosos estados andaban por las calles y éramos testigos de más de alguno de sus costalazos, otra cosa que ocurrió con ellos con el tiempo, fue que se fueron quedando solos, muertos sus padres hacía tiempo, solo sus madres vivían aún y los cobijaban como las “ovejas negras” que en verdad eran, a pesar que se sabía que por ejemplo el “Flaco Carlos” en más de alguna ocasión había insultado a su madre hasta poder hacer sonrojar a un pirata alcoholizado, los mismo “el Stanich” , y era hasta entendible, no era posible una convivencia “sana” con alguno de esos dos, menos cuando estaban bebidos o drogados, pero con el tiempo la calle los fue llamando y pasaban semanas en las que no se aparecían por sus casas, perdidos en poblaciones y durmiendo donde los pillaba el cansancio o la noche, vivían de pedir monedas y mendigar alguna comida, aunque más los mantenía vivos el vino en caja que otra cosa, ya estamos hablando de los 90tas, es decir cuado ya llevaban casi los treinta años de adicción al alcohol principalmente en esos años y a la droga que les cayera, menos la pasta base, esa mierda doy fe que nunca jamás la tocaron.
Dicen que fue por esta época que les ocurrió a ambos el hecho que desencadenaría su derrumbe definitivo ,si bien ambos ya eran prácticamente mendigos a los cincuenta y tantos, aún conservaban algo de “humanidad” al menos cuando estaban sobrios, aún te reconocían y te saludaban aunque más no fuera para pedirte algunas monedas, volvían cada tanto donde sus “viejas” quizás a buscar algún consuelo de tanto embriagarse y drogarse, creo sinceramente que si a alguno de los dos en ese periodo se les hubiera ocurrido meterse a evangélico, que no es ningún buen deseo a mi entender, pero, debo reconocer que en casos de alcoholismo los tipos rehabilitan, a su modo raro, pero bueno es que al menos estarían vivos, y no “muertos en vida” como están ahora, aunque a veces también pienso que si bien los destinos no están marcados al nacer, uno mismo se los busca, los cría, volviéndosenos inevitables.
Se dice que ambos emprendieron una buena noche de verano sabatina una de sus tantas incursiones ya no en las fiestas, este par ya daba más lástima que otra cosa y su actuar, vestir y apariencia personal dejaban bastante que desear, derechamente andaban, cochinos, vestidos con pilchas y hediondos “a todo” como se dice, así que nadie los recibía en ningún lado, a lo que su “fiesta” se limitaba era a beber lo más que pudieran de lo que fuera y fumar también lo más que se pudiera de lo que fuera, paso a paso avanzaban sin un rumbo muy fijo, lo único que tenían de momento claro es que pasarían a la botillería más cercana a comprar vino en caja del más barato y ver si les alcanzaba al menos una para cada uno, compraban unos vinos que venían envasados en plástico dentro del cartón de la caja, “guateros espaciales” se les llamó cuando recién aparecieron, la verdad eran tan malos que solo muy pocas botillerías los seguían trayendo, porque solo ebrios como de los que hablamos los compraban solamente por su bajo precio que les permitía beber más por menos dinero, compraron dos cajas de litro de vino blanco y cigarrillos sueltos y se fueron a sentar a una de las bancas del nuevo sistema de transporte, solitaria como casi todas por las noches, ya que los buses brillan por su ausencia, y se instalaron a beber y fumar.
Ahora bien, debemos si decir que la banca donde se sentaron estaba precisamente, quizás sin recordarlo, en los que pudiéramos llamar “sus barrios” , actualmente quien los viera le parecerían habitantes de cualquiera de las poblaciones cercanas, sin embargo, ambos venían de familias que en algún momento tuvieron un buen pasar y curiosamente si bien iban mucho a poblaciones a adquirir drogas, nunca se sintieron parte de ellas, a pesar de sentirse a gusto obviamente por el tema adquisición de drogas, quizás también por una ya lejana infancia en donde ambos jugaron en las casas de la antigua villa, con patios grandes interiores, con parrón , mesas interminables para los asados de los domingos, algún nogal añoso y la infaltable huerta de tomates y lechugas, donde seguramente dieron sus primeros pasos y después “chutes” de pelotas, les mantenían aún ciertas raíces “burguesas” por así llamarlas, que les hacían volver de vez en cuando a esos barrios primigenios.
- “¿No vivía por acá un negro hippie que tenía siempre unos “sin semillas” la raja “Stanich”?- le pregunto oteando la calle “el Flaco Carlos” a su inseparable y nunca bien ponderado amigazo.
- “Puede que sea así, recuerdo que era cerca de la movía de pitos de siempre, allá en calle Transversal, era unas “agujitas”, si, si, recuerdo, que eran “punto rojo”, puta, unos dos de esos y unos “cidrines”, sus copetes fuertes y terminábamos siempre comiendo almejas “cuenteadas” en esos años, ¿te acordaí Flaquito?
- ¿Como no me voy a acordar?, si en esas andábamos con la “ronca” de la calle 7, la puta esa, hay que decirlo a estas alturas, puta y bien rica, que hueva jejejejeje, tremendo culo, buenas tetas y lo chupaba hasta los cocos, jejejejeje, ¿la hay visto ahora último?, ta’ tan vieja que con las arrugas y la voz el doble de ronca de esos años, claro como fuma como china, me dijeron que en eso casi se la va toda la plata que logra juntar maraqueando, si creo que se fuma las tres cajetilla diarias, y no fuma ”Malaga” ni “Derby” la culí’a, no , esa te fuma puro “Viceroy” o “Barclay”, de a luca y media la cajetilla, pero así ronca y arruga como te digo que esta ahora, ya ni se la pescan porque piensan hasta los viejos cocidos que es un travestí jejejejejeje”.
- Jejejejeje, si poh, tan maraca la huevona esa, ¿si te acordaí que pololeo conmigo? – se jacto el “Stanick”.
-Jejejejeje, y conmigo también y como con 1500 huevones más jejejeje- se burló el “Flaco Carlos”.
- Jejejejejeje ¿y que tanto? Amor libre poh hermano, un culo es un culo y es de quien se lo gana o de a quien se lo preste su dueña.
- ¡Que todavía hablí huevas hipponas como esas!, jejejejeje, mira como no dejaí nunca de sorprenderme, yo te voy a sorprender ahora.
Y como si fuera el más acabado de los prestidigitadores, el “Flaco Carlos” realizo unos tristes pases mágicos con sus temblorosas manos, pero logro hacer aparecer en su mano derecha un gordo y grueso cigarrillo de marihuana.
Al “Stanich” por su parte se le desorbitaron algo los ojos por el milagro recién presenciado y casi babeante solo atino a preguntar.
- ¿Y eso?
- Bueno…, se cuenta el milagro pero no el santo, fumémonos este canutito, es 60% verdecito y 40% paraguayo, en fin creo que es una mezcla “ganadora”, jejejejejeje, - y riéndose todavía, encendió con mano aún hábil, una cerilla raspándola sobre la superficie gastadísima de una caja de cerillos en donde se distinguía aún a pesar del tiempo y del uso, la borrosa cara de un barbón y obeso Jim Morrison.
Y envueltos en las voluptuosas y olorosas humaredas del canabis, fumaron sin culpas reteniendo el humo del canuto hasta casi saltárseles los ojos en las cuencas, tosiendo más y mejor, poco a poco fueron cayendo en la agradable modorra de la marihuana, y por fin al terminar, encendieron unos cigarrillos y llevándose a cada tanto las cajas de vino blanco a sus labios, pensativos, vagaban con la mirada irritada por el entorno casi familiar del lugar en que se encontraban, no era una sensación tan fuerte y perturbadora como un deja-vu, pero no faltaban los recuerdos que afloraban en sus mentes, evocados por las murallas cercanas, las sombras que se producían por los postes de luz y muchos otros detalles, que despertados por los estimulantes que consumían tranquilamente en la banca del sistema público de transportes los dos amigos, pues “volaron” por un buen rato.
Es posible, si estos dos personajes hubieran tenido alguna idea del lugar en que se encontraban sin más se hubieran parado, posiblemente con dificultades, pero abrían emprendido raudos su camino…, en esa esquina habían ocurrido desde años antes que ellos se llevaran el primer cigarrillo a los labios, accidentes varios, y ocurrirían esa noche y de seguro ocurrirán después, innumerables eran los choques y atropellos que con los años ahí habían ocurrido, con el tiempo se había puesto letreros, pasos de cebras, se decía que el semáforo era cosa de semanas…, y nada, seguían atropellando gentes cada tanto, también algunos asaltos habían pasado ahí, incluso en la misma banca en que estaban sentados ahora los dos amigotes, perdidos en sus ensoñaciones, todos con resultado de muerte para el asaltado e incluso a veces para el atracador, porque ahí las “casualidades” eran la norma, y por ello el muchacho desesperado por algún dinero para comprar la maldita pasta base, salía a asaltar a quien fuera con alguno de los cuchillos de la cocina de su casa, y se encontraba que terminaba en esa esquina saltando justo a un policía de franco, quien le metía dos balas en el pecho, o como esa vez que dicen una señora de una casa cercana, enloqueció al comprobar la infidelidad de su marido y salio a la calle histérica, gritando y apuñalo a dos señoras, una de ellas una respetable abuela de setenta y tantos años, vociferando que eran las “putas” que le robaban a su marido, se dice que la policía tubo que dispararle a una pierna para someterla…, de hecho, ahora que lo pienso solo de día y eso, la gente esperaba locomoción en aquel paradero, no faltaban también las historias de “aparecidos” que “penaban” en esa esquina…, bueno con tanto muerto, es como lógico que nazcan esas historias, pero creo que todos los que vivimos aquí llegamos a pensar que esa esquina era “yeta”, de “mala suerte”, que ahí pasan “cosas malas”, en suma que “era un mal lugar”, vaya uno a saber…, pero así eran las cosas entonces en esa esquina y seguro siguen siéndolo ahora.
De pronto el “Flaco Carlos” parpadeo fuerte y varias veces, tratando de asentar bien la mirada, ya que le pareció ver algo que hacía un segundo no estaba ahí…, o no había caído en cuenta que ahí estaba, al fin abrió los ojos de golpe y lo que vio le hizo emitir un gemido quedo…, pero que llego a escuchar “el Stanich” quien se volvió y se extraño de ver encogido y algo tembloroso a su amigo.
- ¿Y a voh que te esta pasando? –le preguntó. Y solo recibió en respuesta el largo dedo índice estirado de la mano derecha del “Flaco Carlos” que tembloroso le indicaba un lugar hacía lo alto.
Y sucedió que “el Stanich” también se puso a temblar, porque vio a su vez lo que veía su amigo del alma de tantos años, era la sombra de lo que en un principio creyó un “conejo” de siniestra sonrisa y largas orejas que se perdían en el infinito, y que en su mano izquierda sostenía lo que perecía ser un largo cuchillo, luego la figura enorme le pareció un “zorro” porque atisbo de pronto una larga cola en la aparición, y ambos lanzaron un grito al unísono al ver que el cuchillo caía de pronto hacía ellos… .
“El Flaco Carlos” fue el primero que se atrevió a abrir sus ojos cuando vio que pasaban los segundos y nada les ocurría, los abrió un poquito y luego los abrió completamente y de pronto se largo a reía a carcajadas.
“¡¡¡¡ Shuaaa, jajajajajajaja, la volaíta!!!! – gritaba, atorándose con la risa y su saliva en unas convulsiones histriónicas que no tenían para cuando acabar.
Por su parte “el Stanich” también abrió sus ojos de golpe, y de inmediato comprendió el acceso de risa de su amigo, echándose el también a reír a carcajadas.
¡¡ Pero si es solo la luz del poste que se refleja en los árboles de allá!! .
Dijo “el Stanich”.
- Si – estuvo de acuerdo el “Flaco Carlos”- y con el viento que corre
y mueve las ramas, hace parecer que el “mono” ese que se ve, le fuera a dar a uno una puñalada - .
Y ambos aspiraron aire más relajados, la verdad sea dicha, se habían llevado un buen susto, no es que ambos no hubieran “alucinado” alguna vez, hasta enanos rosados abrían seguro de haber visto los dos, pero la “figura” que ahora habían visto, les había pillado de sorpresa.
Sin embargo, ellos no sabían que “la simple sombra” que habían visto, era solo un pequeño preámbulo de lo que vendría.
- Oye “Flaquito” – dijo el “Stanich” - ¿es idea mía o se puso así como
helado de repente? - .
- La verdad que tenís razón “Stanich” amigo…, se puso bien helado
así, como de pronto, será el sustito que no pegamos que nos bajo la “temperatura” -
Dicen “los entendidos” de que cuando van a aparecerse los “espíritus”, pues pasa precisamente lo que estaba ocurriendo en esos momentos con los amigotes, baja fuerte y perceptiblemente la temperatura ambiente, y el “ectoplasma” puede así formar las siluetas o formas de las almas desencarnadas que en esos momentos quieren estar presentes nuevamente en la tierra, y así fue también en esta ocasión, pues a ambos lados del asiento en que estaban sentando el “Flaco Carlos” y su inseparable amigazo , el”Stanich” , de cómo, de una especie de “vapor”, se fueron formando la silueta y luego el cuerpo de un “muerto” y una “muerta”, el muerto a la derecha y la muerta a la izquierda, y a ambos parecía que la podredumbre poco respeto les había tenido, ya que les faltaban los ojos y solo podían ver con unas agusanadas cuencas, al muerto además presentaba su cráneo roto al parecer por un balazo y podía apreciarse que sus sesos habían sido reemplazados por una cantidad aún mayor de gusanos que los que podían verse en sus cuencas, por su parte la muerta mostraba unas grandes rajaduras en su abdomen, que no eran otra cosa más que las huellas de las múltiples puñaladas que debió de recibir la noche en que fue asaltada en ese mismo paradero, en ellas también pululaba una multitud de gusanos entre lo que parecía pellejo reseco, eran posibles también de apreciar sus costillas , algunas quebradas y puntiagudas asomándose por sus heridas… , pero lo peor quizás fuera el putrefacto y asqueante olor que se apodero de pronto del aire, y más lo fue para los amigos el hecho de que ambas apariciones les tomaron firmemente de sus brazos, el izquierdo en el caso del “Stanich” y el derecho con el “Flaco Carlos”, ambos patearon, gritaron hasta hacerse sangrar sus gargantas, y ya medio locos de terror ante semejante compañía, desorbitaron aún más sus pobres ojos al ver que desde el pavimento comenzaban a asomarse, las huesudas manos de muchos otros cadáveres vivientes que iban rompiendo el pavimento, saliendo como vampiros de sus tumbas, solo para gritarles como les gritaban a ellos los dos cadáveres que tenían cada uno a su lado, que ellos no habían tenido culpa de nada, que solo habían salido cada cuál a hacer lo que hacían cada día y que al llegar a esa conjunción de esquinas habían perdido en manos de otros su preciada vida…, además de los secretos del gusano conquistador.
Fueron varias personas las que se asomaron primero a sus ventanas y luego a la calle, al sentir los gritos desesperados de los dos amigotes, y se extrañaron de verlos patalear y debatirse sentados en el banco de esperar la locomoción, pensaron que quizás que se abrían bebido, fumado, inyectado o vaya a saber uno que diablos, y por ende en esos momentos estaban viendo quizás que cosas…, me dijeron que tuvieron que esperar que llegaran los para-médicos en una ambulancia para primero calmarlos…,algo, y que después tuvieron que inyectarles una ingente dosis de relajantes musculares para literalmente poder “desprenderlos” del banco en que estaban, que sus cabellos , ya algo canosos al sentarse, eran ahora albos y flotantes, que sus rostros tenían tal expresión de miedo y horror que ni los mismos para-médicos se atrevían a mirarlos mucho a la cara, que ambos parecían perpetuamente “anclados”, “pegados” en un momento supremo de horror y del que seguramente ya nunca volverían, porque ni pinchándoles la planta de los pies con alfileres conseguían atención alguna de ellos…, “catatónicos”…, me dijeron que murmuro como aventurado diagnóstico una de los para-médicos, pero yo tengo entendido que para ello primero tienes que ser esquizofrénico…, en fin , así terminaron el “Flaco Carlos” y el “Stanich”, están internados aún en el psiquiátrico, donde como le comentaba antes, cada tanto voy a verlos, ahí los estudian como caso raro, triste fin la verdad para los últimos hippies verdaderos que iban quedando, quizás que vieron realmente esa noche de verano, lo que yo sé…, bueno es lo que se dice que vieron, porque relatos de apariciones como le decía que se ven en esa esquina sobran, además estoy seguro que no son ni serán , los primeros ni los últimos de “ver cosas” en esa esquina y en ese banco.
FIN
Por
Barnabas
alfayaram666@yahoo.es
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