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HISTORIAS,  NARRATIVA...

Las Historias del Doctor Maldonado

Ahora que ya a pasado tanto tiempo, y que me parece a mi, que nada es como era en mis días, creo que no hay impedimento alguno para que escriba en estas páginas los dos particulares episodios en los que pude ver lo que yo llamó “la sobre vivencia de la voluntad y el sentimiento del odio”..., deseo si, ir aclarando las cosas desde un principio, con mis años puedo decir que fui testigo de cómo esta ciudad se iluminaba con velas y lámparas en sus primeros años, a las actuales luminarias eléctricas, también vi como con la retirada de las sombras en las noches, lo que llamamos “superstición” también fue retrocediendo en parte, ya que como bien sabíamos las gentes ilustradas de antes que no existe duende alguno que haga que las cosas se pierdan y que más valía preocuparse de los muy vivos ladrones que nos acechaban en esos años en las sombras (igual que ahora la verdad) y no de los muertos, habían muchos más en esos años que hacían exactamente lo contrario.
El escepticismo científico de estos años, del cuál me siento parte y orgulloso de haber ayudado a su expansión, ya que siempre he deseado que sea esta la época en que la humanidad al fin pueda verse libre del poder de los que con sus embustes profítan de las gentes, me refiero por supuesto a los sacerdotes de cualquier especie, los que aún después de muertos, si pudieran, seguirían tratando de quitarnos lo que pudieran, yo mismo he tenido que espantar a estos cuervos de lechos de pacientes moribundos a los que en sus últimas horas los atormentan con sus visiones de los infiernos para sacarles alguna donación o herencia para la iglesia, importándoles un cuezco la opinión de familiares o incluso que el agónico perteneciese a otros credos o hubiera sido indiferente al tema toda su vida..., de los políticos mejor ni hablar, otra raza a exterminar, esos con sus cuentos de paraísos en la tierra y otras sandeces, también explotan al pueblo con su “democracia” y la pongo así entre comillas por que a mi entender no existe ninguna en el mundo que siquiera se asemeje a lo que la palabreja esa significa, aunque debo conceder que al menos permite que de cuando en cuando alguno de los tiranos vayan a parar con sus huesos a la cárcel o cuando no al cadalso, como el tal Hussein hace algunos días..., son avances, pero me salgo del tema, la idea central es que si bien las paparruchas del tipo que uno se va ir al infierno por no hacer u hacer esto y lo otro ya las gentes no se lo creen (tanto, siempre quedan las mentes inferiores) , también decaen otras mentiras que se creen aún en ciertos círculos a pie juntillas, como la existencia del “alma” , ¿qué es?, ¿dónde estas?, si hasta los mismo cielos ya dejan de ser la expectativa de muchos, convencidos que después de esta vida “no hay otra”..., y menos al lado de angelitos regordetes con sus alitas a juego, adorando eternamente a ese viejito de barbas largas que llaman “dios”..., la verdad es que si tuviera certezas de que así en realidad va el asunto, igualmente preferiría el infierno, al menos ahí estarían mis amigos y lo que llamó “la buena gente” cocinándonos juntos..., sin contar con que todas la prostitutas de la historia andarían por ahí, y así al menos uno podría “recrear” la vista durante el eterno tormento. Aún con todo lo anterior, creo que me parece muy bien para las sociedades occidentales (en las otras no me meto) su inexorable camino al ateísmo científico y militante, creo sin embargo que no es bueno caer de un dogma en otro y debe dejarse un pequeño espacio para seguir investigando en forma científica y fría en lo que llamamos “superstición” o “sobrenatural”.
Es por ello que he decido poner en papel y dar a conocer los dos casos que en mi extensa carrera como médico me he topado con lo sobrenatural, específicamente con lo que se entiende como “fantasmas” o “vida después de muertos”, debo aclarar en este punto que no fui testigo en ambos casos de aparición alguna , ni sábanas, ni ectoplasmas ni nada por el estilo vi..., ni creo que se vieran, pero si vi las huellas que dejaron a su paso los que yo mismo había declarado como muertos.
Agregaré finalmente que confió en que las generaciones venideras logren explicar científica y fríamente el como pueden ocurrir estos hechos, yo tengo “mi” explicación, que algo adelante en el inicio de este escrito, creo que el “sentimiento” en específico el más despreciado por aquella ralea que se llama así misma cristiandad, “el odio”, junto con “la voluntad”, logran unidas hacer que los que ya han muerto, puedan volver a ponerse en pie nuevamente.
Ya sin más dilaciones procederé a narrar el primer caso, el cuál corresponde al hijo de Andrés H., Benjamín H. , era Andrés un prospero empresario en telas hace muchos años atrás, cuando yo hacía mis primeros “pinitos” según la expresión de la época en mi profesión y estaba particularmente contento de tener a Andrés como uno de mis clientes por su excelente situación económica por un lado y por tener ideas bastante afines a las mías, terminamos siendo buenos amigos, su señora poseía una gran belleza y Andrés se encontraba enamoradísima de ella, por ello fue un terrible golpe que ella falleciera en el parto de Benjamín, en esos años no era cosa tan inusual..., pero era, como lo es aún, cuando hoy ocurre un hecho tan devastador para la persona que sobrevive, Andrés prácticamente enloqueció de dolor y paso muchos meses llorando por los rincones de su inmensa mansión, trataba yo de ayudarle en lo que pudiera, hasta que un buen día salió sin más por la noche y no regreso hasta el amanecer tambaleándose por la borrachera, desde ese día no paro de beber ni de asistir a fiestas y reuniones, llegó a dar más de algún espectáculo en estado de intemperancia ..., y sin embargo en medio de esta turbulenta temporada por la que pasaba Andrés, había podido encontrar una nueva mujer, de gran belleza y porte, y según podía deducirse de su apellido pertenecía a una excelente familia extranjera.
Así Andrés volvió a pisar el registro civil y la iglesia en menos tiempo del que nadie hubiera podido esperar.
A mi me toco ir curando los resfríos y la enfermedades típicas de la niñez de Benjamín, este crecía y se desarrollaba perfectamente..., pero una sombra grande se sitúo sobre él desde sus primeros días de vida, su madrastra Margaret E. 
Fue siempre cruel con Benjamín, al extremo de que yo no recuerde verle acariciando al muchacho, ni siquiera sonreírle alguna vez, es más, desde que el crió tubo edad para comprenderlo (que a ella se le antojó a los dos años y medio) le dijo bien a las claras que “ella no era su madre”, nada pudieron el amor que sentía por ella Andrés, que en todos los tonos posibles intento hacer que le quisiera, inútil todo, solo la ternura de la mujer que lo amamanto en sus primeros meses y la anciana nana que lo crió prácticamente sus primeros años, fueron sus referentes de ternura femenina, nada obvió comparable al amor de una verdadera madre. Si se hubiera obrado al entero gusto de Margaret, Benjamín al cumplir la edad suficiente de entrar al colegio, lo hubiera mandado al internado más alejado que pudiera a ver encontrado, para no volver a verlo hasta el tiempo de vacaciones..., pero Andrés nunca consintió en ello, quizás hubiera sido lo mejor..., pero las cosas uno no puede preverlas.
Benjamín fue educado en su casa, con los mejores maestros..., claro que ellos no pueden ser igual a tener amigos de su edad, pero Margaret dijo a pie juntillas que así era la mejor forma de educar a un “estúpido” como Benjamín, y que ella no estaba dispuesta a que se supiera lo estúpido que era y le desprestigiara, apretando los labios y contando hasta diez Andrés consintió en esta y otras cosas referente a Benjamín a su nueva mujer, quizás para tratar de que la cosa anduviera, quizás porque verdaderamente la amaba, pero a mi siempre me pareció que era al pobre chico al que de verdad sacrificaba..., Andrés con el tiempo había seguido bebiendo y en la bebida se refugiaba muchas veces luego de estas escenas, aguantaba incluso que le insultara al niño, a su hijo, en su cara, no creo que en verdad eso haya sido amor, más me parecía a mi, miedo a quedarse solo sin ver que se quedaba sin hijo, el wisky le ahogaría la culpa, en fin, Andrés a pesar de todo era un buen tipo y amigo, pero yo no me atrevía a tocarle este tema, además eran otros tiempos y estas cosas siempre se resolvían “en casa”, ahí se lavaba como dice el dicho “la ropa sucia”.
Benjamín mostró ser un buen estudiante, pero para su madrastra era poco menos que un imbécil, siempre ridiculizo los más mínimos errores del muchacho, le decía en su cara “estúpido, imbécil” y le agregaba siempre que más estúpida e imbécil había sido su verdadera madre, así que estaba frito, porque era hereditaria su imbecilidad y estupidez, bajo este inhumano trató el chico fue creciendo muy tímido y retraído, vivía prácticamente como un recluso en la enorme mansión de Andrés, su casa su propia cárcel, solo los libros fueron para él su gran escape, en ellos podía vagar por tierras extrañas y mágicas, por mundos en donde no existían las madrastras y el podía ser enteramente libre.
Con el tiempo fue para mi evidente que Margaret lo golpeaba, ya que al parecer su relación con Andrés era cada vez más distante, y como por osmosis ella también comenzó a beber, y con ello cayeron en ella las últimas reservas para con el trato que podía permitirse con su “hijastro”, completamente ebria irrumpía a cualquier hora del día o de la noche a golpearlo y a gritarle que por su culpa Andrés ya no la quería como antes, en su mente el chico era la causa directa de todos sus males..., muchas veces callé y cabeza gacha curé los moretones y cardenales de Benjamín, quien se mantenía con los labios apretados , tratando de contener sus lágrimas, no me enorgullezco de haber callado, pero debe de recordarse que eran otros tiempos y cosas como “los derechos del niño” no existían, que la gente con mucho dinero a podido esconder siempre estas cosas es también algo sabido, y aunque debiera haber insinuado alguna cosa con Andrés, este nunca estaba en el país, siempre viajando ocupadísimo con sus negocios e inversiones, y cuando eventualmente aparecía por la mansión, jamás prestó atención a los “percances” que cada tanto sufría su hijo, y seguramente muchas más veces, nunca llegaron siquiera a sus oídos.
Así las cosas, Benjamín siguió creciendo como un niño triste y solitario a merced de las agresiones de su ya alcohólica madrastra..., hasta el día en que Margaret apareció muy temprano y por primera vez en mi consultorio, encima estaba sobria lo que ya era decir, fue para mi una sorpresa, y al decirme que venía por su certeza de estar embarazada, mi sorpresa siguió en aumento, hacía ya dos meses que no le llegaba la regla me dijo y con un simple examen de sangre vimos que así era, tenía casi dos meses de embarazo, y en esto podemos ver que en los “deberes conyugales” el matrimonio de Margaret y Andrés funcionaba como cualquier otro, debí ver que era todo una argucia más de Margaret, ¿qué historias le contaría a Andrés para conseguirlo?, ¿o lo habría hecho emborrachándose con él cada vez que Andrés dormía en la mansión?, misterio que nunca podrá ser aclarado.
Fueron los meses de gestación un pequeño oasis de tranquilidad para Benjamín, en esos meses se vio al fin libre de su madrastra Margaret, ya que ella se ocupo solo de su embarazo, y así en los doce años que ya contaba Benjamín, pudo este salir a la calle a jugar como un niño cualquiera, hasta creo que hizo algunos amigos con unos chicos que jugaban en una placita que esta al frente de la mansión (nunca fue muy lejos Benjamín), y su cuerpo no mostraba moretón ni rasguño alguno por esos días, más al nacer Natalia H. su hermanastra..., todo volvió no a la “normalidad” sino que a algo aún peor..., solo Natalia existía para Margaret ahora, Benjamín paso a ser un molesto “tope” para ella, ya que me imagino veía en el a un “imbécil” que algún día se llevaría gran parte del dinero que debía de ser solo para su hermosa hija..., y ella misma claro esta.
Quiso la fatalidad que a pesar de estar Natalia recién nacida, tuviera que ausentarse nuevamente Andrés, ausencias que en esas épocas eran siempre de meses, ya que no habían cosas como los aviones, todo viaje era por barco, en esos meses Benjamín quedo nuevamente a merced de su madrastra, ebria nuevamente y ahora con un gran motivo para odiarle aún más...., imagínense cuales fueron los sufrimientos que el chico debía padecer, cuando esta historia tubo su desenlace, yo practique secretamente una autopsia al cuerpo de Benjamín y pude comprobar que el muchacho se había consumido simplemente por falta de alimentos y si esto no fuera lo suficientemente cruel y espantoso, presentaba una colección de heridas y moretones en todas las partes de su cuerpo que la ropa cubriera, no creo que sea exagerado decir que su suplicio debió ser similar al de cualquier victima de la inquisición.
Para cuando al fin regreso Andrés, ya Benjamín estaba moribundo, y aún en su lecho de muerte en chico nada le dijo a su padre, de que si estaba como estaba era únicamente culpa de de su esposa, su madrastra, de Margaret..., aunque es posible que ya no pudiera hablar cuando Andrés volvió, recuerdo como si hubiera sido ayer la llamada desesperada que recibí cerca de medianoche, en donde Andrés suplicaba por que fuera a ver a su hijo, corrí a su casa, sin embargo ya nada podía hacerse por él..., y en esa inmensa habitación que era el dormitorio de Benjamín, a pesar del fuego encendido, de lo caldeado que ahí estaba el ambiente, se me heló la sangre en las venas al ser testigo de cómo Margaret terminó sonriendo de oreja a oreja cuando escucho mi anunció que Benjamín no pasaría de esa noche, la maldad que reflejaba aquella sonrisa de Margaret, quien abrazó algo más fuerte aún el cuerpo de su dormida hija Natalia que descansaba en su hombro izquierdo, esa maldad la volví a ver esa misma noche, solo que más fuerte aún y con tal cantidad de odio que creo estuve a punto del desmayo, la vi en los ojos de Benjamín, si las miradas mataran Margaret y Natalia abrían sido cadáveres antes que Benjamín, tal era la fuerza de que vi en esa mirada aquella noche.
Benjamín falleció minutos antes de la una de la madruga en los amantes brazos de su padre, medio trastornado por el wisky y el espectáculo, y también en los míos , que hasta su último respiró intenté retenerle con vida, serían pasadas las dos y media de la noche cuando me retiré de la mansión, dejando a Andrés dormido con un fuerte sedante, que sumado a todo lo que había bebido, seguro le tumbaría hasta por lo menos el medio día de ese día Martes , lo que fue en la práctica una bendición para él, pero me pareció solo haber reclinado mi cabeza en la almohada de mi cama, cuando saltaba de ella nuevamente para correr como un loco a donde Andrés, esta vez me llamaba la policía para decirme que la muerte había vuelto a visitar la mansión ..., y esta vez por partida doble.
Margaret y Natalia aparecieron muertas en la habitación de Margaret en las primeras horas de la mañana, las había descubierto la sirvienta que había subido extrañada que su tiránica ama no la llamara al salir el sol para atender a su pequeña hija, como era su costumbre de todos los días, se atrevió por fin al no recibir respuesta algunas a sus tímidos llamados a entrar al dormitorio y fue ahí donde encontró a su ama y a su hija muertas encima de la gran cama que ocupaba gran parte de la amplia habitación, había sido ahogadas ambas por manos que a mi me parecieron de niño..., y a la policía al menos le parecieron “pequeñas”, porque encamino sus pasos en apresar a un “enano”, incluso algo se cacareó sobre un allanamiento a un pobre circo que estaba en la ciudad de paso, el cuál primero esa noche no había actuado nadie por ser Lunes, por tanto todos habían cenado juntos temprano y a las horas en que se supone se cometieron los asesinatos todos dormían a pata suelta, incluido por supuestos el trío de enanos con lo que contaba el circo, y que eran tan viejos , que nunca habrían tenido la fuerza necesaria en sus pequeñas manos para dejar los cuellos de las víctimas en el estado en que aparecieron..., sin embargo ninguno de los hechos que hasta aquí he narrado me causaron tanto horror como el que me causo al hacer como dije antes medio a escondidas la autopsia de Benjamín, fue descubrir en sus uñas partículas de piel que coincidían punto por punto con la piel de Margaret y su hija Natalia, continuó mi pasmo y espanto al ver que sus pequeños dedos coincidían también en forma matemática con las huellas encontrados en los cuellos de su madrastra y su hermanastra , pero lo que por años pobló mis sueños de pesadillas fue la cara de absoluto horror que tenía el cadáver de Margaret y la sonrisa de oreja a oreja que presentaba el cadáver de Benjamín, primero porque esa sonrisa no estaba en sus labios cuando yo y su padre le habíamos cerrado sus párpados sobre sus ojos..., y segundo porque era calcada a la que vi en labios de su madre la noche en que supuestamente había fallecido..., quiero decir, por “completo”, esto es lo que creo firmemente pueden lograr el odio infinito con la voluntad férrea cuando se odia más allá de las fronteras de la muerte.
El segundo caso, es ya más de nuestros días..., fue alrededor de diez años atrás que el matrimonio conformado por Hugo M. y Susana L. aparecieron en mi actual consulta, eran una pareja instalada ya en la treintena, llevaban apenas un par de años de matrimonio , pero ya habían evidentes dificultades por el no haber podido aún concebir una nueva vida para este planeta, según pensaba Hugo, era su esposa “la infértil”, decía esto además levantando un poco el brazo derecho, gesto que me recordó al de un orador o alguien en un pulpito, era evidente por la palabra que empleo también, “infértil”, que era una situación actuada , bastante regresiva , me parecía que era a imitación de algún “pastor” o alguien de esa especie, uno con los años va adquiriendo la práctica de poder juzgar estos pequeños detalles en los hombres y mujeres e interpretarlos, en este caso desde un comienzo noté en él los signos de la perturbación mental , en Hugo la veía ya por el lado de la histeria o en mayor grado la psicosis..., por como se dieron estos extraordinarios hechos se podrá ver que no andaba tan descaminado en mis deducciones.
Se hicieron los exámenes pertinentes y se vio a las claras que el problema no era por culpa de Susana, estaba completamente sana, pero los exámenes que a regaña dientes se le hizo tomar a Hugo, mostraron que era él , el “infértil”, la noticia lo puso lívido, era evidente en el la impotencia y la vergüenza que el hecho le producían y luego vino el relajo absoluto, simplemente dijo que éramos unos asnos y que estábamos totalmente equivocados, el no podía estar enfermo, y de ahí nadie pudo moverle, no hubo forma de convencerle, signo evidente de la psicosis en ciernes, tanto fue así que pago y se empecino en que le diéramos un tratamiento de fertilidad a su esposa, por que ella era “la enferma”, otro dato que termino por convencerme definitivamente sobre mis suposiciones sobre Hugo, eso de atribuirle a otro sus propias dolencias, ya lo había visto Freud hace ya más de un siglo, este fenómeno se denomina en psicoanálisis “proyección” es un mecanismo de defensa, es decir la mente de Hugo se estaba protegiendo del hecho de ser “infértil”, así se veía libre de “la culpa” de ser lo que era, cosa que luego también comprobé ya que averigüe que la enfermedad de Hugo se debía al excesivo consumo de alcohol desde temprana edad, de ahí la “culpa inconsciente” que sentía...., y salió raudo ese día dejando pagado un costoso tratamiento de fertilidad para su esposa, que yo sabía sería perfectamente inútil, pero también sabía desde mucho que entre un tonto y su tontería uno no puede nunca ganar y si este quería pagarme un tratamiento inútil, pues allá él, a mi no me afectaba , al contrario.
El día en que apareció Susana a su primera sesión del dichoso tratamiento pude ir moldeando mejor el caso de ella y Hugo, este había bebido desde lo once años me contaba Susana, a quien en sus años de noviazgo Hugo había contado todos los detalles de su evidente adicción, empezó como muchos en este país porque algún idiota le paso una copa de vino en alguna comida familiar para que se fuera “acostumbrando” , para que más delante de grande “no se le fuera a la cabeza” y pronto ya le estaban dando la quinta copa en la comida “pa’ que se hiciera hombre que mierda”, a los 12 ya se tomaba los conchos que iban quedando en los vasos y en su adolescencia ya bebía prácticamente todos los días, se moderaba es cierto..., pero también iban siendo cada vez más frecuentes los excesos, a pesar de todo termino sus estudios y también una carrera universitaria, y tenía un buen trabajo..., pero cada vez iban siendo mayores las ausencias y Susana temía que cualquier día le despidieran, y ahora que el esperado hijo nunca llegaría, estaba peor que nunca y me confeso llorando que hacía unos días había comenzado a golpearla , le dije obviamente que el único camino que cabía era su separación, incluso le ofrecí darle la dirección de un albergue de mujeres en su situación, pero se opuso de plano, solo me aseguró que lo “pensaría seriamente”. 
Susana nunca pudo volver a la siguiente sesión de su “tratamiento para la fertilidad”, ella sufrió a los dos días de haberme ido a ver un “accidente”, rodó por las escaleras desnucándose, nunca me tragué esa historia , pero Hugo a pesar de su ahora permanente borrachera, pudo hacer pasar su homicidio por accidente y nadie pudo probarle nada, asqueado me aleje de su lado, pasaron los años y yo me enteraba cada tanto de cómo iba la vida de Hugo por la prensa de escándalos en que cada tanto aparecía , y entre tanto beber y gastar le ocurrió lo mismo que a mi antiguo paciente Andrés de quien hablé en la historia pasada, se encontró nadie supo donde ni como a una chica de nombre Clara, diez años menor que él, de muy buena familia terrateniente, y Hugo estaba para casarse nuevamente a solo tres años de haber asesinado a su esposa, tentado estuve de ir a hablar con la chica sobre Hugo..., pero al fin desistí, al recordar que poco y nada pude hacer unos contra los necios que no quieren oír..., ni ver. Al fin se anunció la fecha del matrimonio y surgió el inconveniente que precipito los hechos en esta historia, Hugo ya se había bebido quizás la mitad de sus recursos y vio con desesperación que no le alcanzaba para comprar a su futura esposa un buen anillo, que correspondiera a su “categoría”, la verdad yo creo que le alcanzaba de sobra, pero el eterno egoísmo de los adictos debió hacerle pensar que “su dinero, era para que él se lo bebiera” así que pensando de donde sacar más plata, Hugo recordó que su esposa Susana por un descuido imperdonable de su parte, había sido sepultada con un excelente collar , recuerdo de una bisa-abuela de ella, y si mal no recordaba la chuchería esa, era nada menos que de perlas finísimas como alguna vez se lo había dicho Susana, sin más se aboco a conseguir los permisos pertinentes para la exhumación, movió sus cada vez más escasas influencias y algo de su dinero y por fin pudo conseguir los papeles para abrir el mausoleo de la familia de su esposa muerta por el mismo, supe por la casualidad que un conocido mío participo de aquella exhumación y al interrogarle sobre el hecho me dijo, que al abrir el sarcófago, por la posición tanto del cuerpo como de sus engrifadas manos que rasgaban aún la tapa, fue evidente para todos los que ahí estuvieron que Susana había sido enterrada aún con vida, Hugo se puso muy pálido pero consiguió permanecer enteró y no derramo ni una sola lágrima ante el esqueleto de su esposa en tan perturbadora posición, incluso llegó a sonreírse visiblemente cuando con sus garras saco el collar del esquelético cuello de Susana.
Y es aquí donde nuevamente el odio y la voluntad se unieron para producir el horrendo milagro de levantar a los muertos de sus tumbas, cuando recibí la de la llamada de la policía, al día siguiente de la exhumación , Hugo ya era cadáver, y era evidente para los que llegamos a su casa que había muerto desangrado por unas atroces heridas en su cuello, que parecía cercenado por “garras” de alguna especie, pero para mi , al ver su rictus de completo y total espanto, estoy seguro de que falleció de miedo antes de desangrarse..., el dichoso collar no apareció obviamente por ningún lado.., aunque yo tengo la absoluta convicción de que ahora ha vuelto a reposar en el cuello de la persona a que realmente pertenece.

FIN


Por Barnabas
alfayaram666@yahoo.es 

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