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Fue por segundos como estar presente en el día del juicio final, donde se supone que se abrirán las tumbas y los esqueletos saldrán a ver que suerte les toca, solo que en vez de esqueletos, veía “las almas” de las personas muertas, sus espantosos rictus, de dolor y agonía extrema, y sentía fuertemente en mis fosas nasales, el olor a muerte, a corrupción de la carne humana de años, que lo envolvía todo.
“Sábanas con Rostro”
Recuerdo que la tarde del fatídico Viernes 27 de Febrero del 2010, yo me encontraba en el patio de mi casa, junto con mi primo, bañándonos en la piscina de mi casa, tomándonos pack tras pack de cerveza en lata marca “Carta Blanca”, excelente cerveza mexicana, más barata que las nacionales y quizás hasta mejor, también le agregamos unos porros cosecha propia, unos “verdes” que yo mismo cultivo en botellas de bebidas desechables de 3 litros, cortadas para que sirvan de maceteros, así pasábamos las tranquilas horas de la tarde de ese Viernes 27 de Febrero, mi familia estaba en el campo de vacaciones, así que yo era el dueño y señor de la casa de Santiago, planeábamos una fiesta para próximo día, ya que el Sábado 28 terminaban para la gran mayoría de los chilenos las vacaciones de verano, era también el último día del Festival de Viña del Mar, y esa noche cerraban los “Fabulosos Cadillac”, así que pensábamos, hacer un asado en la tarde, invitar a unas amigas y un amigo más, es decir, pensábamos estar “emparejados” todos, calentarse viendo a las minas bañarse durante la tarde, comer y tomar a más y mejor, fumar mucha marihuana y en la noche comer algo más, beber más aún y entretener así la espera hasta que salieran los “Cadillac”, y ahí sí armar la “pachanga” con el televisor a todo lo que da, pegarse su bailoteo al son de “…vamos a bailar, toda la noche, al ritmo de la banda..,hasta que explote..” y claro que bailamos todos los chilenos, solo que al son del terremoto más grande que yo recuerde, 8.5 en Santiago, casi 9 más hacía el Sur del país, y la verdad realmente casi “explotamos” todos.
Luego de quedar de acuerdo de a que hora hacer las llamadas el Sábado para coordinar la hora de llegada y las compras, mi primo tomo su bicicleta y se fue a su casa, bastante mareado por tanto cerveza y maría-juana , yo por mi parte procedí a sacarme el traje-baño, ponerme un buzo viejo, una polera algo más nueva y comencé a prepararme la cena para mi y para un cachorrito de perro de unos 4 meses que había recogido abandonado en una casa también abandonada cerca de donde vivo, comimos mirando un poco de televisión, yo unos bifes y ensalada junto a una botella de vino tinto y él cachorro (de nombre “Bakunin” eso por el filósofo anarquista) leche y granos de esos para perros, cerca de las 12.30 tanto yo como el perro, estábamos cabeceando (tan entretenida que es la televisión chilena, vaya mierda) y de mutuo acuerdo decidimos acostarnos, total luego de algunas horas de sueño tendríamos diversión, así que subimos ambos al segundo piso de la casa, a la habitación de mis viejos, le arme al perro su cajón con frazadas viejas y cerré las cortinas, me desnude y me acosté, disfrutando la frescura de las sábanas y estirándome a placer en la cama de dos plazas de mis viejos, sonriente al pensar que la próxima noche no estaría tan solo en esa cama, invitaría a una ex compañera de colegio a la fiesta planeada, separada (como todas) y por tanto algo necesitada de “afecto”, es decir, a la chica le faltaba un pene, ya que el que tenía se le fue, junto con sus esperanzas en la humanidad…, pero un polvo es un polvo.
Aún sonriente y con la polla algo dura, me acurruque en las sábanas y frazadas, pronto a dormirme, cuando unos gemidos del perro, me hicieron prender la luz nuevamente, el pobre, seguramente aún echando de menos el calor de su perra madre, gemía de añoranzas, conmovido, lo tome en brazos, callándose inmediatamente, lamiéndome juguetón, lo acaricie un rato y decidí permitirle que durmiera conmigo en la cama, total espacio sobraba y ese mismo día lo había bañado, y al ir nuevamente a acostarme fue que mire sin querer por un espacio de las cortinas que no había cerrado muy bien ni completamente, hacía la muralla del cementerio colindante con mi casa, más que acostumbrado a verla, ni por asomo me asusto el estar solo a unos cuantos metros de un cementerio, según yo, los muertos, muertos están, vale más temerle a los vivos que si te pueden joder y bastante, cerré mejor las cortinas, no por no ver el cementerio, sino que para que no me despertara muy temprano el sol de verano, y bostezando me acosté nuevamente, dejando al perro a los pies de la cama donde se durmió casi al mismo tiempo que ahí lo pusiera.
Soñaba, recuerdo, que la chica a quien pensaba invitar a parrandear el Sábado, me la estaba mamando primero, poniéndose después en cuanta pose conocía, cuando me pareció que los movimientos amatorios del sueño eran “exagerados”, por unos segundos me figure que miraba una antigua película porno en vhs, donde yo y mi amiga éramos los protagonistas, era como una cinta muy vista ya y que por tanto “vibraba”, y luego sentí un estruendo, un ruido subterráneo, como si Satán en el infierno estuviera con indigestión y se estuviera pedorreando con ganas, moviendo por ello la tierra, serían solo segundos, porque luego al fin despierto, vi con pavor que no era un diablo cagón quien movía todo, era un tremendo terremoto (tan grande fue que con los días he sabido que llego a mover el eje de la tierra, siendo por tanto actualmente los días más cortos) que prometía derrumbarlo todo, era tan la fuerza que tubo, que por momentos me vi elevado alrededor de medio metro por sobre el colchón de la cama de mis progenitores, maldita cama estilo americano (gringos de mierda) de esas con ruedas, por lo que además de elevarme con cada sacudía, me movía de lado a lado en la habitación, sentía caerse todo, literalmente, vidrios se rompían, los departamentos se caían o se quebraban, los postes de luz se venían al suelo, las personas gritaban como si las estuvieran capándo a unos, y cortándoles las tetas a las otras, y aún así, los ruidos subterráneos de las placas acomodándose kilómetros bajo tierra cubrían todo ese escándalo por momentos.
Fueron 3 minutos de terror visceral, y de seguro también para todos los chilenos de las regiones afectadas que quedamos vivos (ya van en más de mil los muertos) llegué a pensar que ahí cagábamos todos, hasta que por fin se detuvo, y también al fin puede estarme quieto en la puta cama americana, con mis sueños de sexo hechos trizas, pero al menos vivo, encendí la vela (o a veces linterna) que esta en cada velador de este país de temblores y terremotos, ya que una oscuridad como boca de lobo reinaba por doquier en la habitación, por que la luz eléctrica en Chile se corta inmediatamente al haber un temblor superior a los 6 grados, aún temblando, logre ponerme unos short y una polera, solo se escuchaban gritos y llantos desesperados, histéricos, y muchos ladridos de perros de sonido tan desgarrador que eran la versión animal de los histerismos humanos.
Y esos ladridos de los perros del barrio me hicieron recordar que yo mismo tenía uno, encima durmiendo conmigo, alumbre con la vela más alto para ver la totalidad de la cama y ahí estaba Bakunin, temblando de hocico a rabo, con los ojos desorbitados, medio muerto de miedo, solté un levísimo silbido, aún no atreviéndome ni siquiera a hacer ruido, el perro lo escucho igual, movió su cabeza de un lado a otro, fijo por fin su vista y viéndome se abalanzo a mis brazos, lo cogí tan fuerte que gimió, pero no le importo ni a él ni a mi, ambos entendíamos que en esas circunstancias cualquier compañía es y será siempre mejor que estar solo.
Pasaron un par de minutos antes que me moviera, mire mi reloj pulsera con pantalla fosforescente, eran las 3.38 am del Sábado 28 de Febrero del 2010, a las 3.39 moví mi pierna izquierda y luego la derecha en dirección a la ventana del dormitorio de mis padres y corrí las cortinas para ver, o mejor dicho, lo que se pudiera ver afuera luego del terremoto.
Y la verdad se veía bastante ya que una agorera luna llena, reinaba en los cielos, al no tener la competencia de la luz eléctrica era posible gracias a ella, ver a varios metros en plena noche, así fue que pude ver que la muralla colindante de mi casa con el cementerio se había venido abajo, y debajo de todos esos escombros era perfectamente distinguible una mano agarrotada, y un metro más allá unos zapatos y algo de unos pantalones sobresalían de la montaña de escombros.
Comencé a transpirar helado y trague la poca saliva que en ese momento tenía en la boca, al ver que perfectamente podría haber sido yo o cualquiera el que podría estar ahí muerto bajo kilos y kilos de ladrillos, cemento y fierros retorcidos, pensé en mis familiares y en mis amigos y amigas y volví a tragar saliva, esperando que estuvieran vivos y a salvo, abrace nuevamente con fuerza a Bakunin, quien lamió mi cara, en su forma animal de expresarme cariño y apoyo.
Miré nuevamente las extremidades que sobresalían de los escombros, pensé en quienes serían y que vidas llevarían o mejor dicho, llevaban, en cuanto tiempo pasaría hasta que los suyos, si tenían a algún ser querido o amistades los encontraran, solo para darles sus últimos ritos y despedirse de ellos para siempre.
En eso estaba, cuando note aterrado que tanto la mano como las piernas que debían de estar enterradas en los restos del pantalón, se movían y contraían perceptiblemente, ¡aún debían de estar vivos! , de pronto imagine el dolor, la agonía que estaban pasando, sudé frió y sentí que el perro trago perceptiblemente saliva, y aulló, con un gemido lastimero, con tintes de miedo y me fijé que los miembros de los pobres infortunados debajo de la muralla del cementerio, habían dejado de moverse, y de improviso vi., si vi, como dos especies de “sábanas”, eso parecían la verdad, “albas sábanas con rasgos humanos”, que daban la apariencia de un rostro, rostro que en el caso de las dos apariciones que veía, tenían el rictus de sus caras deformados por expresiones de miedo, terror, angustia, creo que todo eso junto, sentía como se me erizaban los cabellos, y como también se ponían en punta los pelos del perro, que nuevamente aullaba, muy bajo y profundo.
Comprendía de golpe, que lo que había visto, eran las “almas” de los que yacían bajo el muro que separaba mi casa del cementerio, y la luna volvió a iluminarme aquella terrible noche, y note claramente como la gran mayoría de las tumbas, mausoleos y nichos estaban por los suelos, albos cráneos eran para mi, perfectamente distinguibles desde la ventana de mi habitación, se veían sobresalientes sobre el montón de ataúdes destruidos y escombros, al ver este siniestro espectáculo, creo que recupere lo que aún me faltaba para volver totalmente a mis cinco sentidos, y el del olfato, me dijo que el repugnante olor a putrefacción, que empezó a llegarme a oleadas, provenía de aquellas sepulturas desechas por el terremoto.
Lo que posteriormente sentí y viera, yo no espero que se me crea, me da igual, necesito aunque sea por escrito contar, decir lo que me toco ver y vivir esa terrible noche, así que continuare.
Ya narré anteriormente, que había visto “las almas” de las personas que habían fallecido bajo el muro caído del cementerio, y sus horribles “expresiones faciales” si aquello que vi se le puede llamar “faz”, ahora veía como poco a poco comenzaban a formarse miles de esas “sábanas”, por todos lados, en los terrenos del cementerio, gracias, o mejor dicho, por desgracia, la luna llena ilumino perfectamente como un reflector el horrendo espectáculo.
El cachorro que mantenía firmemente apretado a mi pecho, esta vez no aulló tristemente como la primera vez con las “almas” de los dos muertos por la caída del muro del cementerio, sino que comenzó a gemir de espanto, el mismo espanto, que yo también sentía y que volvía a erizarme cada uno de mis cabellos, sentí también como la esperma de la vela comenzaba a quemarme la mano con la que sostenía la palmatoria, la que se había derramado por los temblores que tenía en esos momentos mi cuerpo.
Fue por segundos como estar presente en el día del juicio final, donde se supone que se abrirán las tumbas y los esqueletos saldrán a ver que suerte les toca, solo que en vez de esqueletos, veía “las almas” de las personas muertas, sus espantosos rictus, de dolor y agonía extrema, y sentía fuertemente en mis fosas nasales, el olor a muerte, a corrupción de la carne humana de años, que lo envolvía todo.
El cachorro, de pronto paso de gemir a ladrar cada vez más fuerte, miraba lo mismo que yo miraba, de eso estoy seguro, porque le sentía sus pelos erizados de pavor, duros como clavos pequeños, los míos estaban igual, y ahí vino lo más aterrador, de pronto todos los “ojos” de aquellas “sábanas con rostro”, nos miraron al cachorro y a mi, fue solo un segundo, pero basto para que solo de ver la angustia y luego la rabia en esos fantasmales “ojos”, para que me orinara, cosa que también hizo el perro, y cuando todos aquellos “seres” alzaron sus manos hacia nosotros y vimos como empezaban a flotar rápidamente hacía la ventana del segundo piso donde nos encontrábamos, misericordiosamente me desmaye, y seguramente el cachorro también.
Y sin embargo, fueron las lamidas en mi rostro del cachorro las que me despertaron horas después, ya con plena luz del sol, eran las 13.45 del Sábado 28 de Febrero, me duche rápido con la puerta abierta, ya que solo a minutos de despertar, se sintió una fuerte réplica del terremoto, por ello encontré prudente mantener todas las vías de escape habilitadas, lo siguiente fue cortar el gas, revisar los daños de la casa, que felizmente no pasaron de platos, copas y vasos rotos, y un desorden inmenso de libros y papeles en la pieza que mi viejo ocupa de oficina, a nivel país cuando por fin regreso la energía eléctrica y pude ver por horas televisión, eran enormes, pueblos y ciudades casi completamente por los suelos…, ahora los daños psicológicos que en mi dejo el terremoto, quizás sean mayores que la destrucción material, ya que han pasado semanas desde los hechos que narré y aún no duermo mucho de noche, y tuve que cambiarme de pieza a una que no tuviera vista para el cementerio, el cachorro esta creciendo bien, y a sido una gran entretención para mi en estos tristes días, pero cuando siente otra replica me mira aterrorizado y gime y salta a mis brazos, y no a sido posible que permanezca en el patio trasero, aunque la muralla que da al cementerio a sido reparada hace días, el perro se orina de miedo aún de solo estar ahí, así que lo dejo en el ante jardín ya que comprendo perfectamente los motivos que tiene para no querer estar cerca del cementerio y sus “sábanos con rostro” .
FIN
Por
Barnabas
alfayaram666@yahoo.es
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