|
Vampiro...
...y también se que mi creciente fortuna esta cimentada en un cerro de cadáveres de mujeres adolescentes, que nunca saldrán ni en la prensa ni tendrán una tumba donde sus deudos (si es que los tuvieran) podrían dejarles algunas
flores... Luego de leer el cacareado libro de Stephen Meyer, "Crepúsculo" , solo me sobra decir de que es una "buena mierda", siento que los adolescentes (mujeres sobre todo) se engrifen y pataleen por este comentario, que es por lo demás bastante frecuente en blogs y páginas de opiniones literarias, pero vampiros "buena onda", que van a clases, no les afecta el sol, beben sangre de animales, encima salvajes, o los que ellos consideran "malos" simplemente por que siguen sus instintos básicos como es el cazar sus presas, solo aluden a el cristianismo evangélico de su autora, sin ir más lejos, hasta los escritos de un Le Fenu, son mucho más acordes a lo que podríamos llamar "tradición" vampírica, ni hablar de Stoker, ni un contemporáneo Sthepen King,
Los "Nosferatu" descienden de la "semilla de Belial", cuando no son la representación del mal mismo, son por esencia seres de la noche, lujuriosos como en la mejor escuela de Anne Rice, y siempre, pero siempre beberán la sangre de los humanos.
Todo esto me consta, ya que he sido testigo privilegiado de su actuar, si bien en los bosques aún casi vírgenes del sur de Chile, se esconden o mejor simplemente viven por siglos vampiros que llegaron allá por finales del 1500, junto con la llegada de los colonizadores, en sus carabelas, más de alguno de estos "vampiros visionarios" si se quiere, realizo el viaje al nuevo mundo, apostando a una nueva y basta "despensa", con el paso de los siglos muchos avanzaron hacía las ciudades, atraídos por la abundancia de presas, que veían había en ellas, como también por la modernidad, ya que cuando se dispone de la eternidad para vivir, cada novedad puede ser una agradable diversión, sin embargo, no por ellos estos vampiros, llamémosles "urbanos", dejan de lado sus antiguos ritos ni sus tradiciones, muy por el contrario se sirven de lo moderno para su mantención, así ya no es raro que más de alguna incauta (o) haya llegado a la morada de alguno por la internet, o se encontraran con alguno en alguna discoteca, y también existen los que disfrutan el vagar de noche por los cementerios y barrios antiguos de las ciudades, ellos dan cuenta de los borrachos noctámbulos, los mendigos y las prostitutas.
Por mi parte, puedo dar fe de estas aseveraciones por ser uno que tiene "pacto" con uno de ellos, ya que no solo el Señor de las Tinieblas realiza tales "contratos" con mortales, en mi caso consiste como todo prácticamente en este mundo, por dinero, yo proveo de "víctimas" o como dice mi maestro el " Duque Vladimir", de su "alimento", tal como si enviara uno a su empleado por las compras al supermercado.
Mi vida no fue hasta antes de conocer al Duque Vladimir, un "lecho de rosas", aunque ya antes de conocerle había podido digamos "sobresalir" en mis "finanzas", pobre, de familia pobre y peor que eso, sin visos de ver terminar su pobreza, tuve que empezar tempranamente a ganarme la vida, así desde los doce años, salía con mi padre y mis hermanos a recolectar papeles o cualquier desecho, que los demás consideraran basura y que para los que recolectan cachivaches, es dinero botado en la calle, todo lo reducíamos a dinero, papeles diversos, cartones, envases plásticos, latas vacías, electrodomésticos, que deshuesados nos daban desde piezas aún en buen estado hasta muchos metros de alambres de cobre, que después servirían para fabricar más ingenios mecánicos, y algunas veces nos acompañaba la suerte y encontrábamos, relojes por ejemplo que por un descuido se fueron en las bolsas de la basura familiar, anillos también eran frecuentes de encontrar, hasta dinero en efectivo....,pero no vayan a creer que vivir de recoger desperdicios de bien comer, no digamos bien vivir, a una familia, menos si uno tiene un padre alcohólico, una madre envejecida por las maltratos y los numerosos embarazos, llegados a buen puerto o no, fui el menor de siete hermanos, y prontamente fui testigo mudo de cómo apenas llegaron a la adolescencia mis hermanos y hermanas mayores se fueron apenas pudieron del lado de mis padres y mío, ya fuera en el caso de mis dos hermanas, con el primer tipo que les ofreció un lugar donde vivir, algo mejor que una casucha armada al lado del río con tablas, latas y cartones, o en el caso de mis hermanos, el delito, y quizás ese hubiera sido también mi destino, sino fuera por la aparición en mi vida del Duque Vladimir.
Aclaremos, si bien no me dedique al robo como mis demás hermanos por considerarlo muy arriesgado, ya que tenia muy a mano el ejemplo de mis hermanos y sus amigotes, siempre entrando y saliendo de las cárceles, si me empecé a relacionar con la prostitución, cuando cumplí los quince años, el despertar del sexo fue un aguijón que se clavo fuerte en mi cuerpo, tuve suerte de crecer y desarrollarme bien, a pesar de que la dieta que llevaba en esos años no era todo lo "recomendable" para el desarrollo de un chico de mi edad, pero la leche nunca me falto y la carne si bien era escasa, tampoco estaba totalmente ausente y por último el pan y las legumbres y vegetales estuvieron siempre en nuestra modesta mesa de tablones.
Cuando ya la masturbación adolescente dejo de tener el primer encanto de secreto recién descubierto, empecé a fijarme más aún en las eventuales mujeres que veía a mi lado, obviamente las chicas rubias (teñidas la verdad, Chile es un país moreno que se siente y cree poco menos que escandinavo) no se fijarían nunca en un chico pobretón, moreno y casi analfabeto que vivía en una covacha al lado del río y no en las mansiones del barrio alto, no por ello dejaba de perderme en fantasías sexuales luego de perder mi mirada en sus culos y tetas, pero esos eran solo placeres a lo más visuales y yo ya quería sentir la carne de las mujeres en mis manos, poseerlas.
Así fue como las chicas que vivían cercanas a mi casucha, pensaba yo en ese entonces serían por fuerza mis compañeras, más pronto vi que a tempranas edades ellas se iban metiendo en la venta de sus flacos, morenos pero jóvenes cuerpos, empecé a ver cosas que se habían pasado antes quizás por mi ingenuidad, vi que no era inusual que llegaran ya por las primeras horas del atardecer, vehículos caros, de vidrios polarizados a la población miserable en donde vivía, primero pensaba que era por comprar drogas, pero al ver como se subían hasta de a tres de las chicas de mi población a aquellos autos, tristemente vestidas de mujeres de la noche, sin casi haber dejado aún de jugar a las muñecas, vislumbre la verdadera causa de su presencia por las noches, además luego del paso de algunos años más, entendí, que quien cuenta con el dinero para tener aquellos autos, no va ir a comprar drogas a poblaciones donde sino lo asaltan, le engañaran en lo que por ventura compren, el rico le compra a traficantes también de dinero, ganado en el narcotráfico, pero que hace rato salieron de la miseria y que el rico ve como casi un igual..., si cree en el libre mercado.
Pronto me acerque a estas chicas, paradas desde el atardecer en algunas esquinas de donde vivía, siempre en las afueras, ya que todos sabíamos lo que hacían, aún mantenían (no todas, las adictas pierden todo tipo de vergüenza) cierto pudor y se alejaban de sus casas para prostituirse. Más como siempre andaba pobre como las ratas, ninguna accedía a mis demandas, "vuelve con unos miles huevon y ahí te la chupamos o la metes" era la frase que siempre recibía a mis avances.
Una noche, en que nuevamente fui rechazado y las risas que aún escuchaba de estas putas adolescentes a mis espaldas se me clavaban como puñales en mi orgullo, se me acerco un joven, que si bien se notaba que venía de mí mismo barrio o parecido (la mona aunque se vista de ceda igual mona se queda decía mi abuela y muy cierto que es) por sus ropas se veía a las claras que mal no le iba, no vestía de traje ni mucho menos, pero el jeans a medio culo que traía era de buena marca, y las enormes zapatillas que portaba costaban los suficiente como para llevarme a una de las mismas putas que me rechazan unas cuantas noches a un motel, y su chaqueta daría buen vino a mi viejo por varias semanas, pensé que era arriesgado (como lo es para cualquiera que se aventure a cualquier población capitalina, más aún de noche y solo) con esas ropas, pero el tipo se veía más que tranquilo y relajado, así intuí que se había ganado el derecho de vestir bien en donde la mayoría no podía hacerlo sin que le asaltaran sin más.
-¿Qué paso "huacho"- de dijo sonriente- ¿no hay plata pa culear?
Torcí el gesto con desagrado, pero su risa franca, termino por hacerme unir a sus carcajadas, así fue como entable amistad con el "Nacho" el primer proxeneta que conocí, hablamos de todo aquella primera noche, me llevo a comer completos y a beber varias cervezas, y al final me ofreció el siguiente trato, yo le conseguía chicas para su "harén" como le decía a la tropa de putas adolescentes con las que profitaba y el me daría una parte de las ganancias y el derecho a cogerme como "prueba" de sus artes amatorias a las que fuera trayéndole.
A las pocas semanas me fui a vivir con él al departamento que arrendaba en el centro de la capital y comenzó una nueva etapa de mi vida, en donde el sexo era el motor principal, fueron muchas las muchachas que pasaron por ese departamento y por mi pene, como también fue mucho el dinero que empecé a manejar, debo decir sin falsa modestia, que no soy mal parecido y que un buen baño, un corte de pelo decente, buena ropa a la medida y dinero en el bolsillo mejoran la "facha" de cualquiera, además empecé a estudiar, de manera autodidacta, y logre pulir bastante mi dicción y mis maneras, por lo que lograr impresionar a chiquillas que buscaban un futuro mejor vendiendo sus culos con el tiempo fue algo cada vez más fácil para mí.
Fue cuando cumplí los 25 que deje al "Nacho", con los años, se fue corrompiendo cada vez más. No solo con sus putas, sino que también en varios viciós, no es que sea o en ese tiempo fuera un mojigato, también yo disfruto de los placeres del buen comer y beber, pero para el "Nacho", que tenía dinero a montones, nunca "refino" sus gustos, y para el comer un grasiento "caldo de patas" (sopa hecha con las extremidades de algunos animales, en particular las del cerdo) era una delicia con la que se desayunaba..., junto a varias botellas de cerveza, engordo de forma impresionante, y la cocaína también con el paso del tiempo se fue convirtiendo en su leal compañera, cuando le deje, pesaba 145 kilos, tenía casi los 40 y parecía tener 10 más, casi no podía moverse de su sillón de cuero, siempre comiendo, bebiendo y jalando, ya ni siquiera se acostaba como antes con sus putas (yo creo que ya ni se le empinaba) me grito que le traicionaba luego de sacarme de la basura, que era un mal agradecido, pero pronto se le puso la cara roja, casi se ahogo y al fin me miro un buen rato y me dijo.
-"Ándate no más huevón..., bien sé que ya estoy cagao y que esto era cuestión de tiempo, tú estas mucho mejor y más joven que yo, solo te pido que no te metas en los negocios que siga haciendo".
Así me fui sin penas (aunque lo hubiera hecho de todos modos) y glorias que como digo me fui del lado del "Nacho" y conociendo bien el negocio y teniendo en una cuenta bancaria un buen capital ahorrado de los años que pase con el "Nacho" empecé mi propio negocio de buscar putas.
Y me fue mejor que con el "Nacho", quien se murió de un ataque al corazón tan solo a los meses de dejarle, fui a su funeral y lleve su cajón a su tumba, por lo que ninguna deuda deje con él y con quines conocí en esos años, pronto tenía más de 30 chicas que trabajaban para mí, yo les daba seguridad, contrataba varios ex luchadores o boxeadores o lo que fueran, mientras se vieran fuertes y decididos para que cuidaran a mis chicas, les contrataba, tenía también gente encubierta que vigilaba tanto a las putas como a sus guardianes, ya que al igual que en todas partes donde interactúan mujeres y hombres, no faltaban las "parejitas" que entre ellos se formaban, lo que equivalía a su inmediata salida, si ellos querían seguir juntos, pues bien por ellos, les decía, pero ya conmigo no trabajaban más, nunca les perseguí ni menos les castigaba como otros "colegas", pero de entrada todos los que trabajaban para mí sabían mis condiciones, así todos sabían a que atenerse.
A la policía, se le mantenía contenta, como siempre se ha hecho, ya sea con dineros, o con "especies" o con las dos cosas, así los oficiales de diferentes rangos, no se metían conmigo y mis asuntos, siempre que de vez en cuando, se les diera plata y putas..., y quizás así abría seguido mi vida, envejeciendo, amasando una fortuna, y quizás retirándome tranquilamente a cierta edad con la existencia asegurada, sino hubiera conocido una noche al "Duque Vladimir".
Salía de cenar ostras y vino blanco en un buen restaurant, y algo achispado emprendía el regreso a mi departamento cuando la vi, tendría le calculé ( y posteriormente comprobé) unos 16 años, estaba en una esquina vendiendo flores a los que iban ya por la calle a esas horas (cerca de la medianoche) y a los automovilistas cuando el semáforo estaba en rojo, gente avezada en el negocio de la prostitusión como yo, sabe perfectamente que una chica vendiendo flores a esa hora no se a escapado precisamente de un cuento de Dickens, y si bien ejercer la prostitusión en Chile no es delito, si lo es cuando hay menores de por medio, y la venta de flores generalmente, es una pobre excusa en el caso de que llegue la policía, era inusualmente linda, blanca, lo que ya es decir, bien formada a sus pocos años, de pechos que no eran ya de niña sino que de mujer, y un insinuante culo que se le marcaba perfectamente en sus desteñidos jeans, mirarla desplazarse entre la vereda y el tráfico fue para mi una visión seráfica y lujuriosa, ni decir que mi pene alcanzo proporciones molestas para mi caminar.
Me apresuré a llegar hasta donde se encontraba y creo que hubiera golpeado a cualquiera que se me hubiera querido adelantar, cuando por fin le pude dirigir la mirada a su cara de ángel que me dejaba embobado, respire tranquilo, pero debo decir que si bien parecía un dibujo de Iglesia con su angelical cara, había algo en sus rasgos que indicaba claramente que ya no era tan "inocente" como su rostro parecía expresar.
Prontamente llegamos a un acuerdo de cuanto me costaría verla desnuda y gozar de su cuerpo, cuando de pronto y de la nada una mano que me pareció de piedra, por su fortaleza como por su temperatura inusualmente helada sujeto mi muñeca derecha, la misma que tenía por mi mano cogida la de la muchacha, cuando ya emprendíamos rumbo a un motel, me había dicho su nombre, seguramente de "batalla" Cassandra.
Me di vuelta enfurecido, pero mi ira se desvaneció en la noche al ver quien me cogía mi muñeca, era un hombre de casi 2 metros, vestía de traje de un corte que me pareció muy antiguo, y más acentuaba esta idea que cubriera sus hombros con una larga capa negra que le llegaba sobradamente hasta sus pies, más anacrónico parecía el que usara un sombrero de "copa", antigualla que solo en las películas en blanco y negro había visto alguna vez, recuerdo que me reí. Más por aflojar la tensión que sentía que por burlarme del tipo.
- ¿Sabe "Milord"- le dije queriéndome hacer el gracioso- esta chiquilla va conmigo, usted llega algo tarde y bueno... ."- deje inconclusa la frase, esperando que el extraño tipejo, se diera por aludido que la muchacha, la puta esa, ya estaba "ocupada".
Por respuesta solo vi que en su mano izquierda aparecían de pronto un montón de billetes, de la denominación más alta.
- Bueno-dije- mire, se ve que usted entiende de estos asuntos, pero la verdad, no quisiera ser insolente, pero como le dijo, esta muchacha ya había llegado a un acuerdo conmigo...y ..."
Vi de sopetón, cuanto brillaban los ojos de Cassandra a la vista de tal cantidad de billetes, y como casi se le salieron de sus cuencas al ver que por toda respuesta del extraño y silenciosos tipo, se guardo el dinero en algún bolsillo de su flotante capa negra y saco ahora un estuche que al abrirle dejo ver un collar de diamantes que ya se lo quisiera cualquier princesa de lo que fuera.
"Bueno, "Milord"-dije tratando de parecer inalterado ante estos acontecimientos- ¿qué le parece si "compartimos" a la chiquilla?", esto lo dije luego de ver que el tipo no iba a dejar que la cosa terminara sin que él tuviera algo con aquella muchacha, además yo por mi parte aún aunque me parecía hasta peligroso ir de juerga con alguien que jamás había visto y que encima ofreciera dinero a manos llenas y luego una joya que debía valer millones por una chiquilla que si bien estaba de "mascarla" no dejaba de ser una puta de población como habían montones en Santiago.
Pero al ver una sonrisa difusa en el impertérrito rostro de aquel tipo surgir de pronto en su rostro, como si hubiera leído en mi mente mi decisión de compartir a la chiquilla me deje llevar por mi borrachera y lujuria, por lo demás no sería la primera vez que estuviera junto a otro "hombre" gozando de una mujer.
Sin más le hice una seña que dejaba ver que aceptaba "compartir" a la chiquilla y los tres emprendimos rumbo a los muchos moteles regados en el centro capitalino, al llegar al primero que nos salió al paso, basto con cinco de los billetes del silencioso y extravagante compañero de aventuras eróticas que esa noche me deparó el destino, para que el gordo y seguro homosexual propietario del motel nos dejara pasar sin preguntas sobre que hacían dos tipos mayores con una muchacha que a la vista no pasaba de los 16 años.
Lo que ocurrió en el cuarto del tercer piso de aquel inmundo cuchitril al que llegamos, no espero que se me crea, a mí me da igual, yo sé que así ocurrió, y la vida que hoy me veo obligado a llevar me recuerda día a día que es algo real, y que los vampiros no son ni amigables, ni nada por el estilo con el género humano.
Al entrar a la habitación que nos toco por suerte, inmediatamente Cassandra se tiro de bruces sobre la cama de dos plazas que ahí había casi como exclusiva ornamentación, era solo un lugar más donde dar rienda suelta a las pasiones y nada más, sin pretensiones, solo un casi invisible velador acompañaba a la omnipresente cama, ese gesto de Cassandra delataba a las claras la falta en su vida de un a cama al menos acogedora donde pudiera descansar su linda humanidad, saltando aun en ella dijo- bueno, ¿quién será el primero?- .
Fue ahí cuando la capa que cubría al extraño que nos acompañaba se puede decir que se abrió como un gigantesco par de alas y desde su negrura apareció un erecto y gran pene, y su dueño se acerco como flotando hacía la chica que decía llamarse Cassandra, esta abriendo mucho sus ojos ante el espectáculo, solo atino a ponerse de pie en la cama y seguro que ante la muda pero clara insinuación de quien sería su primer acompañante comenzó a bailar, o mecerse en un sensual y erótica
cadencia. Vi hipnotizado como Cassandra se fue desprendiendo poco a poco de su polerón y jeans, y como fue apareciendo diferentes porciones de su cuerpo que se rebelo escultural, cuando parando su cola, bajo lenta y cadenciosamente sus jeans, la vista de sus grandes nalgas apenas cubiertas por unas pataletas de color negro con encajes que junto al apretado sostén también negro y también con encajes que parecía apenas contener sus grandes senos me puso a "mil", mi pene pugnaba por salir de su encierro en mis pantalones y ropa interior, más al ver como de pronto, ambas manos de nuestro acompañante tocaban lujuriosamente y expertamente el culo de Cassandra me contuve, más que mal era él quien había pagado el espectáculo que ahora se me ofrecía, prontamente aquellas manos que ahora veía poseían largas y albas uñas bajaban lentamente las pantaletas de Cassandra y al momento una larga lengua empezaba a recorrer toda la entrepierna de Cassandra.
Yo me consideraba experto en amar a las mujeres, pero esa noche vi que me quedaba aún mucho por aprender, a juzgar por las expresiones de gozo que el rostro de Cassandrs, de sus gemidos que solo el contacto de la lengua del tipo aquel le hacían surgir desde el fondo de su garganta, repito vi que era un "maestro", mucho mejor que cualquiera de los actores pornos de las innumerables películas del género que había yo visto, luego no solo la lengua del tipo este daba placer a Cassandra, sus manos y sus dedos parecían conocer como excitar cada centímetro de piel de la muchacha que se llamaba así misma Cassandra.
Cuando tenía a Cassandra totalmente desnuda y entregada, puedo jurar que ya la llevaba por un segundo orgasmo solo con los "preliminares", la coloco en "4" o a "lo perrito" como se dice por acá, y vi como ese enorme pene era introducido centímetro a centímetro en la vagina de Cassandra, y cuando este llego a penetrar completamente en ella, Cassandra se revolví en espasmos de placer. aún antes para mi pasmo total, de que el tipo empezara a "bombearla".
Para cuando el ritmo fue acelerando y el enorme pene entraba y salía una y otra vez cada vez más rápido en la vagina de Cassandra, puedo jurar que esta tenía los ojos en blanco, y pronto una inagotable caída de sus "jugos" empezaron a manchar las no muy limpias sábanas de la cama de aquélla habitación, y sin embargo ninguna emoción, ya fuera de goce o placer altero el rictus sombrío y adusto de su apenas visible rostro, y fueron pasando los minutos y aun que cada vez más rápidamente y fuertemente el tipo introducía su pene en Cassandra, nada indicaba que este fuera o estuviera pronto en "acabar".
Aquel "polvo" no paraba y yo me sentía confuso por vez primera en muchos años ante tamaña "exhicibición" de cómo "cogerse" a una puta adolescente, cuando al fin el rostro impertérrito del tipo expreso un leve cambio en su rictus, cerro de pronto los ojos y tubo algunos espasmos que indicaban la pronta eyaculación, este saco su pene y nada apareció, ni una gota de semen podía ver en su glande, ni que su pene bajara un milímetro sus dimensiones después de esa "cogida" de me parecía más de media hora, aún asombrado por lo que deducía la "potencia" del tipo, di paso al más completo horror cuando vi que de su boca asomaron unos enormes y casi inverosímiles colmillos, y como estos le fueron profundamente clavados en el cuello de la a esas alturas agotada y quizás "satisfecha" chiquilla que alguna a vez fuera conocida en el ambiente prostibulario chileno como Cassandra, simplemente la "vació" de su sangre en cosa de minutos, aún hoy en mis pocas pesadillas, escucho el horripilante "chupeteo", o succión que escuche en esa habitación de motel barato aquella noche, Cassandra paso de su natural blancura a lo que pudiera compararse con el albo color del mármol, vi como su contundente figura se "secaba", vi como sus carnes se iban poco a poco "pegándose" a sus huesos, como si el tipo aquel fuera una enorme aspiradora de sangre, luego de lo que me parecieron siglos, a pesar de no haber sido más que minutos, el tipo soltó el ya cadáver de lo que fuera la hermosa Cassandra, consumido como dije hasta los huesos, al caer al piso sonó como si fuera un costal lleno de eso huesos, ese sonido también acompañara por siempre junto al de la succión horrenda que oí esa noche mis pesadillas.
Ya poco me queda por narrar de esta mi historia, desde esa noche llegue a un "pacto" con quien desde esa noche conocí como el "Duque Vladimir", ya que para mi personal horror me contó parte de su increíble historia como ser no-muerto, él me perdono la vida, siempre y cuando le llevara cada vez que él me llama una nueva chica para su solazo y podríamos decir "alimentación", sé que no es nada de lo que deba sentirme orgulloso, y también se que mi creciente fortuna esta cimentada en un cerro de cadáveres de mujeres adolescentes, que nunca saldrán ni en la prensa ni tendrán una tumba donde sus deudos (si es que los tuvieran) podrían dejarles algunas flores..., y debo decir que este último tiempo el temor de lo que me pudiera esperar a mi muerte ronda cada cada más por mi cabeza, es por ello que la idea de ser un nuevo vampiro me asedia continuamente, pasando a ser un nuevo "inmortal" quizás evite que tenga que responder por mis acciones, no se lo he propuesto al "Duque Vladimir" pero creo que él me hará ese "favor" en algún tiempo más.
FIN
Por
Barnabas
alfayaram666@yahoo.es
|