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La
Muñeca del Cementerio
El casi morir hace diferentes a las personas, eso me consta, claro que es muy extraño
deberle la vida no a un doctor esmerado, a tu familia que nunca te abandono , a algún
tratamiento milagroso..., sino que a una señora muy anciana, media bruja “buena” y a haber
quemado a los momentos de terminar de leer una carta de despedida a una muñeca con la que
ninguna niña hubiera querido jugar...
Fue casi al terminar de ponerle flores a la tumba de mi madre que la descubrí, estaba semienterrada
en la tierra de la sepultura, era una figurilla de unos 15 centímetros de largo y unos 5
de ancho, confeccionada en papel, cartón co-arrugado, arpillera de saco y pitilla, una burda
“muñeca”, que extrañamente tenía el nombre de un hombre, “Marcelo” escrito con pésima letra,
casi ilegible, a lápiz pasta azul, tarde en darme cuenta que estaba ante un objeto de magia, era la
primera vez que veía un objeto hecho con el único fin de querer dañar a otra persona, como intuí
en ese momento y comprobaría para mi desgracia después.
Tembloroso caminé unos metros en busca de la anciana que por décadas a cuidado las
tumbas en aquél sector del cementerio.
- Señora Juana- saludé.
- Don Miguelito- fue el cordial saludo- tanto tiempo sin verlo por acá....
- He tenido mucho trabajo, pero como ve, igual alguna vez me hago el tiempo para
venir.., pero quería enseñarle a usted algo.
- ¿ Y que sería eso joven?
Le dije que me siguiera y cuando llegamos y le enseñé la muñeca la anciana
palideció visiblemente, luego se santiguo y dijo una breve oración susurrada rápidamente.
-Esto es de gente muy mala Don Miguelito..., es mejor no meterse en esto.
- ¿Sabe que significa esto?, ¿qué es?, ¿quién lo hace?...
- Son los “brujos” Don Miguel los que hacen esas malditas muñecas, adentro de ellas
colocan algo que sea de la persona que quieren dañar, buscan lo más cercano que pueda ser, la
ropa pa’ dormir, la interior, lo ideal para ellos es el pelo o las uñas de la persona, luego le ponen
el nombre de la persona y la vienen a enterrar en tierra de cementerio pa’ que la persona se
muera...
No pude evitar sonreír y decir...
- Pero supongo que no me ira a decir que aquí hay brujos, o que usted Señora Juana cree en
estas supersticiones...
El rostro de la anciana no se había movido un milímetro ni ante mi risa, ni por mí
actitud, ni tampoco por mi velado desprecio, la anciana miro nuevamente en dirección a la
muñeca y la escupió con fuerza y rabia ante mi sorpresa y desagrado.
- Siempre que vea una de estas cosas hijo, haga lo que yo hice, escúpala, méela , despréciela,
así usted al menos no le pasara ná’, porque estas cosas están “cargadas” y se le puede pegar algo
de la maldad que traen..., ahora si quiere sacarla , hay que pasarle un lacito de color amarillo y
tirarla pa’ sacarla de la tierra, siempre dándole la espalda, sin mirarla..., cuando la haya sacado,
hágase un fueguito y la quema, la tira a las llamas y váyase...
Yo la miraba boquiabierto, en lo años que conocía a la venerable anciana, jamás la había
visto con esa cara, ni menos esas actitudes..., ni ese miedo.
-No sé ría de estas cosas Don Miguelito, usted sabe que he trabajado muchos y largos
años en este cementerio, la muerte de otros y en donde descansan me a dado de comer a mi y
mis hijos, no es un trabajo malo, es como cualquiera otro, pero también me a dado a ver mucha
maldad humana, en cosas como esta muñeca...,¿cuántas habré visto en estos años?..., a veces
dejan fotos de las personas en la tierra...,algunas veces esas fotos vienen atravesadas por
clavos..., ahí buscan aparte de matar, hacer sufrir a la persona ya que cada clavo trata de dañar el
órgano en que se pone el clavo..., o un sentido, ósea tratan de dejarla ciega o sorda..., joderle los
pulmones..., darle dolores en el pecho, las piernas..., si es un hombre, que le duela al orinar..., y
que bueno que no le funcione su coso para las otras cosas...,usted me entiende..., en fin, el mal
es mucho Don Miguelito, en alguna gente, a veces vienen a robar huesos, para los hechizos, los
encantamientos o maldiciones, a veces son viejas más viejas que yo, otras jóvenes, pocas veces son hombres...,pero también hay,
así que mire Don Miguelito por ahora váyase tranquilo, yo veré de sacar esa cosa y estaré más
atenta a quien anduve por acá, vaya tranquilo que yo me ocupo.
Y la verdad yo no tenía más que agregar al asunto, así que le pasé un billete y algunas
monedas como siempre hacía cuando iba al cementerio y me subí al auto y me fui, recuerdo que
a pesar de colocar la calefacción, sentía igualmente frío.
En mi departamento me preparé mi almuerzo, comí pescado y ensalada esa tarde de
Sábado..., luego dormí algo y sin nada mejor que hacer vi un partido de fútbol por la televisión,
cerca de las 19.30 me hice un té con tostadas, mientras consumía estas viandas, cogí el teléfono
y llamé a mi novia.
-¿Aló?-escuché que me contestaban-¿Miguel, eres tu..?...
- Si, soy yo Sandra, quería ver si esta noche te arrimabas para acá...
- Pues si, tengo que terminar un par de cosas del trabajo y voy amor, calculó que tipo
22.30 estaré por tu departamento...
- ¿Te quedarás supongo conmigo esta noche verdad?...
Y como siempre me ocurría, su respuesta afirmativa hizo que mi pene se erectára, como
ya presintiendo el placer que sentiría en unas pocas horas más..., el culo de Sandra era sin igual,
hacía solo unas semanas que había empezado a cogérmela, así que como buena “carne nueva”,
era un gusto cogérmela y cogérmela, pero esa noche la cosa no fue como en las semanas
anteriores.
Prepare la cena “afrodisíaca” que ocupo con mis conquistas, sopa de mariscos varios,
carne al horno en crema al brandy, papitas duquesa salteadas, vino blanco y tinto, champaña y
un chocolate de los caros para ella..., las mujeres siempre se calientan más si comen un buen
trozo de chocolate.
Pero mi pene esa noche, a pesar de las contundentes curvas de Sandra, de las veces que
estuvo en su boca, de los besos, de la cena...,no se erecto, no hubo caso, y la frustración tanto
mía como la que vi en la cara de Sandra fueron evidentes, aunque por supuesto que tuvo, como
mujer educada que era, el tacto suficiente para ocupar todas la frases hechas para estas
vergonzosas ocasiones, “tranquilo mi amor, que no eres el primer hambre al que le ocurre ni
mucho menos será el último”, a mi eso me importaba una mierda, si a medio mundo no se le
empinaba, me traía sin cuidado, sino se me empinaba a “mi” la cosa era por supuesto distinta,
“será el estrés amor déjalo y veraz como por la mañana, relajado lo haremos como nunca”, pero
a la siguiente mañana la situación no cambió en nada, como lo asegurara Sandra la noche
pasada que ocurriría, ni las renovadas caricias en la cama, ni luego en la ducha, en la misma
ducha que recién hacía una semana habíamos follado un par de horas
bajo sus aguas, ahora no me producía efecto alguno en mi anatomía, y el que Sandra se fuera
antes de almorzar, como siempre hacíamos los Domingos hasta ahora, era seña clara que no
estaba dispuesta a seguir dándome “animitos” ni perdiendo el tiempo que ella había pensado
destinar a follar. Solo y amargado ese Domingo, tomando un trago tras otro de wisky, ese
Domingo negro me quede dormido en el comedor de puro ebrio.
Desperté con la lengua hecha un trapo y con el peor dolor de cabeza de la historia, no
sabía ni donde estaba, cuando por fin vi que era el comedor de mi departamento y ya era
tarde...,era exactamente las 10.30 de la mañana, es decir ese día Lunes no iría a trabajar, no
podía moverme cuando había visto la hora, y sabía que pasarían algunas más antes de estar en
posesión de mis sentidos nuevamente, bien sabía que era causal de despido..., cosa que ocurrió a
fin de mes, es muy difícil explicarle a tu jefe el porque llamaste con voz traposa o aguardentosa,
hacharle la culpa a un resfrío galopante que te dio el fin de semana ,que pidas y recibas permiso
por unos días y en esos días en que se supone estas en tu casa recuperándote, tu mismo jefe te
vea saliendo a los tropezones de un bar porque la verdad es que esos días de permiso los
ocupaste en seguir bebiendo... .
Todo me salía mal, quede pues como dije sin trabajo, sin pareja porque Sandra dijo que
con “impotentes borrachos” ella no se juntaba, en pocas semanas se me empezaron a acumular
las deudas, tuve que cambiarme de mi céntrico y cómodo departamento a una pieza en una
pensión venida a menos, con olor a cocina pobre, es decir con olor a repollo hervido, ajo, y
cocimientos varios de verduras, además del siempre omnipresente olor a meados de gatos...,y
peor también de meados humanos. Luego vinieron otras semanas de pesadilla, baje de peso, por primera vez no por vanidad
sino que por hambre, tuve que empezar a vender las cada vez menos posesiones que aún me
quedaban, así se fueron de mi vida a un precio vil, mi televisión, mi equipo musical, libros,
ropa..., hubo días en que me levanté , solo para quedar inmediatamente desocupado, me miraba
al espejo y no me reconocía, ya nisiquiera podía darme el humilde placer de masturbarme, una
paja, poco a poco me volvía más alcohólico, empecé a perder el cabello a manos llenas, en poco
meses era menos de la sombra del que yo era, casi al borde de la locura, a un paso de tomar la
decisión definitiva de autoeliminarme, y quizás subiendo los primeros escalones de la demencia
, salí un día temprano luego de haber consumido mi “desayuno” que por esos días aciagos se
componía de dos cañas de vino tinto y harina tostada, salí a paso lento y errabundo de la pensión
miserable en que más bien sobrevivía con rumbo al cementerio...,quería ver por última vez la tumba de mi madre, estar con ella. El recuerdo
imborrable de nuestro primer afecto en la vida, de nuestro primer amor es siempre indeleble, ¿a
quien dentro de todas las personas se envían los saludos, los recuerdos, cuando el hombre
enfrenta cara a cara a la muerte?, pues a ella , a nuestra madre, sino pregúntenselo a cualquier
boxeador a quien le dedica el título ganado, en el camino a pie , ya que dinero para tomar un bus
no tenía, saque de por aquí y por acá flores silvestres y así junte un modestísimo ramo y al llegar
al fin cansadísimo y desfalleciente donde ella, al dejarle mi ofrenda de flores, no pude contener
más las lágrimas y primero de pie y luego de rodillas, lloré hasta que creí que se me iban los
ojos en esas lágrimas, era la angustia , la pena, las humillaciones, el miedo de esos meses, el
verme convertido en un vago alcohólico..., en un fracasado luego de tenerlo todo y lo peor sin
saber como y porque me había sucedo algo así.
Cegado como estaba por las lágrimas, no supe como ni de donde, de pronto una mano se
apoyo en mi hombro y una dulce y femenina voz me preguntaba ...,
-Señor, señor, ¿se encuentra usted bien?..
Alce la vista limpiándome los ojos con mis manos y vi a una bonita adolescente de unos
16 años quizá que me miraba con expresión preocupada,
- ¿Esta bien?, esta llorando tanto oiga...,me dio pena.
Compadecido hasta el tuétano por esta simple muestra de simpatía humana, no sabía que
decir, pero la casi niña aún me saco del problema al preguntarme...
¿Porqué llora tanto caballero?, por que todos los que aquí lloran, es siempre por alguien
que también esta aquí.
Sorprendido por la simple explicación que acababa de oír, pero a la vez tan
certeramente verdadera, no tuve mayores reparos en decirle.
- Por mi madre, es ella quien esta en esta tumba sepultada.
- Vaya-se sorprendió la joven- es una de las sepulturas que cuidaba mi bisa-abuela Juana .
- ¿La señora Juana?, ¿una señora pequeña, regordeta y que siempre usaba “capas”, “chales”
tejidos en lana?.
- ¿La conoció usted caballero?.
- Si claro niña, ella siempre estuvo aquí cuidando, siempre que pasaba a ver a mi madre
ella estaba aquí..., otros tiempos ya niña (como si hubieran pasado años y no unos cuantos
meses),¿qué fue de ella?.
- Se murió no hace mucho, ya estaba muy viejita, no los representaba, pero ya estaba cerca
de los 100 años...,-la joven me miró más detenidamente y luego me preguntó.
- Oiga ,¿por casualidad su nombre no será Miguel?.
La miré sorprendido, asentí y ella dijo.
- Mi “nana” Juana, me dijo muchas veces que usted vendría algún día,
pero ella siempre me habló de un caballero de terno y corbata...,y con auto.. .
- Ay niña-respondí-las cosas no me han ido bien..
- Ya, bueno, ella me contó que usted era hijo de la señora que esta en esta tumba, más que
nada por eso me acerque ahora , por verlo aquí precisamente...,nunca había venido nadie en
varios meses, yo hace poquito que le ayudaba a mi “nana” todos los días, antes venía cuando me
lo pedía, a mi no me da miedo estar entre los muertos, total muertos están, pero como ya se
sentía mala venía por todo el día , como ahora que ya soy “la nueva” que va a cuidar aquí, y
¿sabe? , mi “nana” me habló de usted todos los días, segura que vendría ..., y veo que como
siempre lo que ella dijo que pasaría así no más paso..., debe de ser importante lo que hay en la
caja.. .
- ¿Cuál caja?-pregunté intrigado.
- Ah, es que no le he dicho pues, mi “nana” dejo una caja de zapatos con algo adentro para
usted , y una carta.
No entendía nada, no tenía idea que pudiera tener mío aquella centenaria abuela cuidadora
de tumbas, sin darme tiempo a reaccionar, la niña se dio vuelta de pronto y salio corriendo,
diciendo.
-¡ Voy a buscárselas caballero!
Volvió a los 5 minutos con una caja de zapatos amarrada con una pita de color amarillo
pollo y un sobre cerrado con mi nombre escrito en el.
Tome los objetos y balbucee una casi inaudible “gracias”, la joven agregó...,
- Mi “nana” fue muy estricta en que solo a usted se la entregara, y me dijo también que
nunca la abriera..., que algo me pasaría si lo hacía, igual ella era como “medio bruja”, así que
me dio miedo ya no el abrirla, sino que solo de mirarla..., y ahora me da más miedo el ver que
hay adentro..., mejor me voy. Chao señor, que este bien y ya no lloré.
Se levantó con la gracia y la energía que se tiene cuando se es tan joven y corriendo
se salio para siempre de mi vida, todo su tiempo en el drama actual de mi vida no pasó de los 15
minutos, pero su importancia es tal que casi iguala a la de su bisa-abuela.
Me levanté y me despedí de momento de mi madre, quien sabía si después de ver que
era lo que la ex cuidadora, la abuela Juana me mandaba desde el otro lado de la vida , no
decidía continuar con la idea de tirarme a un río o bajo un bus, y volviera a verla, pero de
“persona”, encontré bajo un árbol una rústica banca de madera y en ella sentado fue que saque
la amarra amarilla a la caja de zapatos y la abrí...,
adentro, intacta , igual al día ya hacía meses en que la vi por primera vez estaba la muñeca de brujería, la que se encontraba en la tierra de la
tumba de mi madre cuando en la ahora antepenúltima visita a su tumba a dejarle flores.
A pesar del calor que hacía ese día, yo estaba helado, el sudor que me corría por el cuerpo era
helado, dejé la caja a mi costado y abrí el sobre, lo que decía es lo siguiente.
“Estimado Don Miguel :
Cuando usted me hizo ir a mirar la tumba de su madre a quien tuve el gusto de conocer
en vida, para mostrarme este objeto maldito me hizo notar que tenía un nombre y yo ese día le
explique el porque..., usted dijo que parecía decir “Marcelo”, luego de que usted se fue ese día,
yo hice lo que tenía que hacer para sacar de la tierra esta cosa del diablo sin que “me dañara”,
¿recuerda como?, con un lacito de color amarillo, que es el mismo con que esta amarrada la caja
de zapatos que ahora debe tener en sus manos, luego de sacarla hice un fuego para quemarla, y
al ir a arrojarla me fije mejor en el nombre que traía y vi que por la pésima letra de la bruja que
seguro lo escribió, usted había leído mal, decía “Miguel”, el ataque no era para algún
“Marcelo”, era para usted. Guarde este inmundo objeto, porque como usted lo había ya visto,
tiene que ser usted mismo quien lo destruya, así son estas cosas y yo no puedo explicarle elporque, estaba
segura que por lo que le pasaría tendría que venir a ver a su difunta madre, porque también así son los hombres. Siento que lo
que tengo es grave, así que por lo mismo le dejo estas líneas y el encargo de entregarle todo a
una bis-nieta mía, que por ser la única que no le tiene miedo al cementerio, sea quien me
suceda. Quémela en cuanto pueda, y apagué sus cenizas con sus orines, es lo mejor y así todo lo
que le esté ahora ocurriendo pasara, porque cierta estoy que cuando usted venga algo le estará
pasando, y también espero que no sea algo mayor...,
por último le diré que no fue la última
muñeca que llegó a la tumba de su madre, una morena joven y bonita, pero de seguro
despechada, trajo otra en remplazó, de esta que fue la primera, todas, por que fueron varias más
las que quemé, las trajo esta joven, pero la primera la conservé porque es ella la que tiene “la
mayor carga”..., averigüé y se las pasaba una bruja conocida por hacer “daños” a parejas
separadas, trabaja principalmente con novias engañadas o cambiadas
por otras: Debe ser más cuidadoso con quién anda y más a quien daña o hace sufrir.
Espero que esta nota llegué a tiempo a sus manos, se despide para siempre de usted
Juana Z.... “
Ahora que ya todo pasó, que no me suicidé, que nuevamente tengo trabajo, vivo en un
departamento decente, que bebo solo por gusto y en las comidas y ya no por vicio, que puedo
hacer el amor como siempre lo había hecho y mi pelo nuevamente puebla mi cabeza, veo que mi
forma de entender las cosas cambio para siempre, se que el mal esta ahí y existe, en formas que
uno puede ve todos los días y no enterarse que son, como cuando uno ve abuelas deambulando
en los cementerios o mujeres jóvenes de rostros contraídos por una rabia que sobrepasa todos lo
límites, el casi morir hace diferentes a las personas, eso me consta, claro que es muy extraño
deberle la vida no a un doctor esmerado, a tu familia que nunca te abandono, a algún
tratamiento milagroso..., sino que a una señora muy anciana, media bruja “buena” y a haber
quemado a los momentos de terminar de leer una carta de despedida a una muñeca con la que
ninguna niña hubiera querido jugar. Solo sé que a las semanas de haberlo hecho, mi
vida volvía a ser lo que siempre había sido.
FIN
Por
Barnabas
alfayaram666@yahoo.es
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