<Atrás

ARTICULOS VARIOS...

Algunos dicen que es un ángel piadoso que ayuda
a los enfermos a morir con dignidad.
Otros afirman que es un asesino multiple

EL DOCTOR MUERTE

El 28 de marzo de 1994 en su bufete jurídico de Sotuhfield, Michigan, el abogado Geoffrey Fieger convocó a los reporteros para anunciar  que su cliente Jack Kevorkian iba a lanzar un reto a la comunidad médica de Estados Unidos. Una anciana sufría de intensos dolores a causa de la artritis reumatoide que padecía, le habían amputado las piernas  y había quedado ciega de un ojo. A menos que los médicos estuvieran dispuestos  a aliviar el sufrimiento de la anciana, Kevorkian iba a ayudarla a morir... ocho meses más tarde, el 26 de noviembre, la señora Garrish de 71 años murió en presencia de Kevorkian por envenenamiento  con monóxido de carbono. Era la vigésima primera persona  en recibir ayuda de Kevorkian. Desde entonces dice el ha ayudado a morir  a más de 100 enfermos, ya sea por inhalación de monóxido de carbono o por envenenamiento por  con sustancias administradas intravenosamente. Su labor culminó con la muerte de Thomas Youk, el 17 de septiembre de 1998 cuando kevorkian mismo se vídeo - grabó inyectando al hombre, de 52 años, una dosis letal de sustancias químicas. Después presentó la lista en el programa de TV  "60 minutes" de la cadena CBS...
OBSESIONADO
Jack Kevorkian  nació en Pontiac (Michigan), el 26 de mayo de 1928, hijo de inmigrantes armenios perpetradas por Turcos en la primera guerra mundial. "Ojalá que a mis antepasados  le hubiera ocurrido lo que a los judíos", dice. "A los judíos los mandaban a la cámara de gas. A los Armenios los mataban en todas las forma inimaginables: los ahogaron, los quemaron y les trituraron la cabeza con prensa de rodillo. Así que el holocausto no me interesa. Los judíos no sufrieron tanto".
No es cierto, empero, que no le interesen las víctimas del holocausto. Si bien ha repudiado el régimen NAZI y los métodos de los médicos nazis, también ha sostenido que algunos experimentos  de los campos de la muerte  tenían justificación, sobre todo, escribió, "porque jamás podrán volverse ha hacerse".
Kevorkian se tituló en la Facultad de medicina de la Universidad de Michigan. A mediados de los años 50, como residente de patología en un hospital de Detroit, empezó a realizar experimentos  que le ganaron el apodo de Doctor Muerte. Hacía rondas en busca de pacientes  moribundos. Les mantenía abiertos los párpados con cinta adhesiva  y les fotografiaba las córneas  para observar si los vasos sanguíneos cambiaban  de aspecto en el momento de la muerte.
En 1960 ensayó con transfusiones  de sangre de cadáveres a personas vivas. También propuso la realización  de experimentos en reos condenados  a muerte que accedieran a ello. "Sería un privilegio único hacer pruebas con un ser humano que va ha morir", escribió, y habló de ampliar experimentación a toda clase de personas que estuvieren frente a una muerte inminente  e inevitable". Además, en palabras suyas, "ningún objetivo sería demasiado  inconcebible, simple y absurdo; ningún experimento demasiado descabellado"  .
Incluso el pasatiempo de Kevorkian, la pintura, refleja su obsesión por la muerte. En el cuadro Genocidio utilizó su propia sangre para manchar el marco.
MUERTE POR PEDIDO
Kevorkian alega que su interés por la muerte perjudicó su carrera. En 1966 abandonó el Hospital General de Pontiac  por ciertos desacuerdos con el jefe de patología, y en su siguiente puesto duró menos de un  año. la clínica de diagnóstico que abrió no tuvo mucho éxito, porque, según él, los médicos se negaban a remitirle pacientes. Antes de jubilarse, en 1982, tuvo empleos esporádicos en varios centros de salud.
La jubilación deja más tiempo para dedicarse  a la sub especialidad médica  que él había creado: la OBITIATRIA; es decir la manipulación de la muerte. En 1986, en una publicación Alemana, esbozó  un complicado plan para experimentar en seres humanos desahuciados, siempre y cuando se obtuviera  su consentimiento formal.
Hasta los recién nacidos, los niños y los débiles mentales podrían ser sometidos a tales pruebas, si se conseguía la autorización  de un apoderado o representante legal. De permanecer vivos los sujetos después que se concluyeran los estudios, la remoción de algún órgano o la administración de un fármaco letal les provocaría la muerte.
En 1987 hizo publicar unos anuncios en periódicos locales: "Médico asesor de enfermos desahuciados que deseen morir con dignidad". Sus tarjetas de presentación decían "Kack Kevorkian, doctor en medicina, bioética y obitiatria. Orientación especial para la muerte".
En su cocina construyó lo que denominó  Mercitron, la primera maquina del mundo para suicidarse. Ofreció la historia a los reporteros y pronto apareció en la televisión.
El esposo de janet Adkins, mujer de 54 años que estaba en la fase inicial del mal de Alzheimer, supo de Kevorkian y concertó una cita con él en Detroit. "En nombre de la racionalidad humana, que usted empieza  a perder, he decidido ayudarla", le dice éste a Janet en la vídeo cinta que grabó del encuentro.
El vídeo muestra también a Kevorkian interrogando a Janet para determinar  su estado mental. Hay momentos en que él parece  guiar las respuestas, y ella se ve confundida en no pocas ocasiones. Los médicos observaron posteriormente que las dificultades de la mujer deberían haber indicado a Kevorkian que ella no está en condiciones  de dar un consentimiento de muerte bien fundamentado.
No obstante, dos días después, el 4 de Junio de 1990, en la parte trasera de su camioneta Volkswagen, Kevorkian facilitó un suicidio por primera vez, luego de pincharle una vena  a Janet, ésta activo un interruptor del Mercitrón apara administrarse una dosis de cloruro de potasio, "que tenga buen viaje", le dijo Kevorkian mientras ella moría.
Michael Modelski, fiscal asistente del condado de Oakland, en Michigan, solicitó una prohibición judicial para evitar otros suicidios, argumentando que Kevorkian quería repartir la muerte como si fueran pizzas. Este pidió  al tribunal que le permitiera seguir adelante. "Es sólo u  pequeño experimento, dijo, "Ustedes tienen el control, de todo. Inténtenlo. Si no da resultado lo dejamos. ¿qué podría perderse?". El juez rechazó la  la petición de Kevorkian e impuso la prohibición judicial. Pero el médico hizo caso omiso de ella, aún después de la revocación de su licencia para ejercer, en 1991.
PLANES INQUIETANTES
Las autopsias han dado lugar a revelaciones pasmosas acerca de los clientes de Kevorkian; a muchos no se les había desahuciado, y algunos incluso no padecían enfermedad alguna. El Doctor L.J. Dragovic, médico forense del condado Oakland, dice que sólo 16 de las 69 personas a quienes practicó autopsia sufrían una enfermedad en fase terminal. Otros 48 tenían algún padecimiento no mortal. En los cinco casos restantes, Dragovic no encontró ninguna prueba  anatómica de la presencia de enfermedad.
Por ejemplo, Marjoric Wantz, de 58 años, insistía en que su mal era un dolor pélvico cuyas causas no se habían determinado. Aunque le habían sometido a varias operaciones, decía no tener alivio alguno. La mujer deseaba morir, y Kevorkian la complació. Sin embargo cuando Dragovic le practicó la autopsia, no encontró indicios de enfermedad que explicaran sus dolores.
El psicólogo Kalman Kaplan, director del centro de investigación sobre el suicido, de Chicago, esta llevando a cabo un estudio sobre los suicidios facilitados por Kevorkian. A propósito de los 47 casos que ha revisado, dice "Hay muy pocas pruebas de que Kevorkian haya consultado con el médico o el psiquiatra de las víctimas".
Si bien asegura que recurre a un largo proceso de selección, lo cierto es que Kevorkian actúa con gran rapidez: muchos de sus clientes mueren un día a dos después de su primera reunión con él. Ha admitido, que cuando ayuda a alguien a morir, no toma en cuenta la depresión  si ésta obedece  a una enfermedad incapacitante o incurable. En su opinión el grado de sufrimiento y el deseo de morir de la persona son factores más importantes.
Los padres de  Karen Shoffstall, de 34 años, sostienen  que la depresión influyó en su muerte, acaecida en 1997. A Karen se  le diagnostico esclerosis múltiple en 1992. A pesar de la enfermedad se las había arreglado para llevar una vida relativamente activa. No obstante, en 1996 le comentó a su madre que estaba pensando en suicidarse.
La madre de Karen  le ofreció ayuda, pero ella la rechazó. Al cabo de un año voló a Detroit y se registró en un motel. Una camarera descubrió su cadáver al día siguiente. Había muerto por inyección de cloruro de potasio en presencia de Kevorkian. Este no había hablado con el neurólogo de la enferma, ni con ninguno de sus familiares. "Pudo haber venido a vivir con nosotros... Kevorkian es una hombre malvado", comenta su padre.
¿POR ENCIMA DE LA LEY?
El Dr. L.J. Dragovic se niega a considerar como suicidio facilitado por un médico ni uno sólo de los casos en que participó Kevorkian. "En mi opinión, no es que más que un verdugo múltiple", dice.
Agrega el psicólogo Kalman Kaplan: "Kevorkian ha dejado de ser un profesional de la medicina con licencia para ejercer. No tiene experiencia en medicina interna, psicología o psiquiatría; ni está calificado en modo alguno para tomar decisiones con respecto a la vida y la muerte de nadie".
Kevorkian ha sido llevado  a juicio en cuatro ocasiones, todas en Michigan, por su participación en suicidios facilitados. En tres de los cuales se halló inocente, y el cuarto juicio se  declaró nulo.
Sin embargo durante su aparición en "60 minutes" en septiembre de 1998, Kevorkian dio un paso en falso. Desafió a los fiscales al declarar "Deben acusarme, si no lo hacen, se entenderá que no creen que se trate de un crimen. No necesitan mas pruebas ¿o sí?".
Los fiscales aceptaron el reto y lo llevaron a juicio por su participación en la muerte de Youk. El 26 de marzo un jurado de Michigan lo declaró culpable de homicidio en segundo grado y de suministrar a una paciente una sustancia de uso restringido. El 13 de abril fue sentenciado a entre 10 y 25 años de cárcel.
Al pronunciar el fallo, la Juez Jesica Cooper puntualizó que no se estaba condenando la Eutanasia. "A quien se condena  es a usted, señor", le dijo. "Se condena la desobediencia  a la ley. El desprecio a una sociedad que existe y prospera gracias  a la fuerza del sistema jurídico".
Finalmente agrego: "Y usted se atrevió a presentarse en un programa de televisión, a mostrar al mundo lo que hizo y desafiar al sistema a detenerlo. Pues bien señor, considérese detenido."

Por John Corry, 1999.

 

  MY BELOVED DARKNESS & VIA NOCTURNA
  www.vianocturna.net

  ® 2006

<Atrás